En los últimos dos años, los concursos para elegir a los jueces y magistrados federales han sido muy cuestionados en el interior del propio Poder Judicial.
A raíz de la reforma que modificó la estructura del Poder Judicial, en diciembre de 1994, se creó el Consejo de la Judicatura Federal, un órgano —en teoría— con la misma jerarquía que la Suprema Corte de Justicia de la Nación inicialmente, al que se le otorgaron facultades para administrar y vigilar a los juzgados y tribunales federales, así como para designar mediante un sistema de carrera a los nuevos juzgadores.
Antes de dichas reformas, los ministros de la Suprema Corte tenían la facultad de designar literalmente “por dedazo” a jueces y magistrados federales de todo el país.
A partir de la creación del Consejo, los juzgadores comenzaron a ser designados mediante concurso. Pero entre 1994 y 2006, las reglas cambiaban de un concurso a otro, lo que al final generó protestas e impugnaciones.
Derivado de las inconformidades, después de una serie de acuerdos, el Consejo y la Corte delinearon las nuevas reglas que se pretende sean aplicadas en el futuro.
Sobre estas nuevas disposiciones escriben el consejero de la Judicatura Luis María Aguilar y el juez Ricardo Guzmán Wolffer.