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Jesús Ortega, líder nacional electo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), revela: “Grupos internos y liderazgos me quisieron vetar para llegar a la dirigencia del partido de la misma forma que desde el gobierno federal vetaron a Andrés Manuel López Obrador para llegar a la Presidencia de la República”.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el aguascalentense reconoce que tras ocho meses de confrontación interna se han generado odios y resentimientos “con actitudes integristas y fanáticas”, pero se declara listo para dirigir al partido junto con Alejandro Encinas.
Llama a López Obrador, Alejandro Encinas y al resto de los liderazgos del partido a establecer una mesa de diálogo que permita concluir esta etapa de confrontación mediante la conformación “incluyente” y “equitativa” de un liderazgo colectivo. Subraya:
“Hay que terminar con la actitud de estar viendo a las entrañas, nos hemos agotado y debilitado en pugnas inútiles, es necesario que reconozcamos la realidad del país y que el PRD debe ayudar a superarla. “en lugar de desgastarse en conflictos internos debe atender los problemas nacionales”.
Lanza una serie de señales a sus adversarios: No a la confrontación con López Obrador, sí al diálogo con PRI, PAN y gobierno federal (si lo aprueba una dirigencia colectiva) cuando se trate de proteger los intereses de los mexicanos, no a las venganzas ni a la persecución de sus detractores.
Aclara que una eventual reunión con el gobierno federal para atender problemas como la inseguridad o la crisis económica “no significa que no reconozca que hubo fraude electoral, irregularidades graves en la elección presidencial ni que cómo intentaron vetar a Andrés Manuel.
“Hay la pretensión de vetar a compañeros e impedir a toda costa que asuman la dirección del PRD, me he sentido sujeto y presionado con la intentona de veto, en elecciones pasadas hubo claramente la unión de fuerzas para impedir que yo fuera presidente.
“Esta vez asumí la responsabilidad de que si yo ganaba la elección no iba a ceder a ningún chantaje ni a ninguna actitud de veto.
Considera una “canallada” pensar que el fallo del tribunal a su favor sea un pago por el voto a favor de la reforma petrolera.
Se declara fiel al diálogo, sin comportamientos sectarios:
“Voy a hacer todo lo necesario para que la dirección del partido sea representativa de lo que son las fuerzas y las corrientes y los liderazgos del partido y estoy hablando con todos esos liderazgos… la mayoría de las corrientes —incluidas algunas que apoyaron a Encinas— coinciden conmigo de que es momento de superar esta etapa”, dice.
Acepta coincidencias y diferencias con López Obrador y se declara listo para invitarlo a estar presente en la toma de decisiones del PRD.
Asegura que le agradaría hacer equipo con Encinas, no sólo por el mensaje de unidad, sino porque lo conoce desde hace tiempo como un hombre sensato, inteligente, que pugna por vías de consensos y acuerdos.