política@eluniversal.com.mxExpertos en materia de aeronáutica coinciden en que todo apunta a un accidente o falla humana; difieren en la wake turbulence y suponen alguna falla de los frenos de aire que se encuentran en las alas del avión.
En 20 segundos se perdió el control y vino la tragedia.
“La forma en que el avión se desplomó es una indicación muy clara de que la tripulación perdió totalmente el control del mismo. Toda la operación del vuelo fue normal, pero en aproximadamente 20 segundos se originó todo el descontrol del avión”, dice Maurico Monroy.
Frente a la tragedia que causó la muerte a Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos, y hasta ahora a 12 personas más; Jorge Cornish, piloto privado con 3 mil 600 horas de vuelo —todas en aviones ligeros, y con experiencia internacional de una vuelta al mundo y varios cruces del Atlántico en monomotor— comenta a EL UNIVERSAL que la turbulencia del Boeing 767-300 no debió afectar al Learjet 45, pues se contaba con una distancia adecuada de 3.9 millas náuticas (7.22 kilómetros) y 1 minuto con 20 segundos de separación.
“La distancia entre los dos aviones a que nos referimos era correcta y segura. En Estados Unidos, por lo que he podido constatar, los controladores aproximan los aviones con menos separación”, comenta.
Considera que el Learjet 45 es un excelente avión —de los cuales se han fabricado 306— y sostiene que sólo ha protagonizado un accidente en Italia, causado por un choque con una parvada de palomas. “Por supuesto, esto no libera a los demás learjets de tener problemas, pero han demostrado ser muy seguros”.
“Acusan al piloto de no reducir la velocidad cuando el controlador se lo indicó, ni haber comunicado a la torre de control una emergencia”, señala.
Opina que no se debe juzgar a los pilotos hasta no saber qué problemas tenían con el avión.
Descartan sabotaje
En tanto, Mauricio Monroy, con 18 años de experiencia en aviación privada y capitán del Falcon 900-B (un jet con capacidad para 12 pasajeros, y más grande en comparación con el Learjet 45), destaca que las condiciones atmosféricas consideradas estables, es decir, sin viento, podrían haber ocasionado que la turbulencia que dejaba el Boeing 767-300 de Mexicana no se disipara, permaneciendo más tiempo en la atmósfera.
“En atmósfera inestable, con viento, la turbulencia se habría disipado con mayor rapidez”, dice.
Plantea la hipótesis de la pérdida del control total del avión debido, en primera instancia, a la wake turbulence, sumada a alguna falla de los planos (frenos de aire ubicados en las alas del avión) que provocarían la pérdida total del control y, en consecuencia, el accidente fatal.
Descarta así la posibilidad de una explosión o cualquier otro factor, como sabotaje. “Sin duda, los datos definitivos se conocerán cuando se reciba la información de las dos cajas que ya fueron encontradas y están siendo analizadas en Estados Unidos... esos minutos serán determinantes para esclarecer el accidente”, concluye.