Ricardo Cavallo, acusado de torturar, asesinar y desaparecer a cientos de personas en Argentina, y Leonardo Beltrán Santana, ex director del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, son algunos de los presos que han ocupado celdas acondicionadas con jardín privado, cuyos costos van desde los mil a los 3 mil pesos diarios.
Visitadores adjuntos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos consultados por EL UNIVERSAL, que pidieron el anonimato, comentaron que en el Reclusorio Oriente, tanto Cavallo —preso de 2000 a 2003—, como Beltrán Santana —detenido tras la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán—, son parte de los internos que han pagado por esos privilegios, que incluyen su estancia en áreas restringidas y un círculo de protección personal.
Beltrán Santana sigue preso en el Reclusorio Oriente, junto con varios de sus ex colaboradores, quienes forman parte del círculo de reos que pueden entrar a la zona restringida donde cumple su condena.
Cuando Cavallo era director del Registro Nacional de Vehículos (Renave) fue señalado en una investigación del reportero José Vales, por lo que fue detenido meses después durante una escala que hizo su avión en Cancún, cuando volaba a Buenos Aires. Luego de estar detenido en el Reclusorio Oriente, fue extraditado.