La célula de narcotraficantes desarticulada el sábado por la Policía Federal mantenía una sólida estructura, donde cada integrante cumplía tareas específicas y en la que destacaba el papel de las mujeres, dedicadas a las relaciones públicas y al apoyo de las actividades de lavado de dinero.La célula, vinculada con el cártel del Valle, está relacionada con investigaciones de lavado y con el decomiso de varias toneladas de cocaína procedentes de Colombia, interceptadas hace unos meses en dos buques pesqueros.
Algunos de sus integrantes, como Carlos García Jiménez, ‘El Costeño’, detenido el año pasado junto con cinco de sus presuntos cómplices, participaron en el blanqueo de activos a través de la Casa de Cambio Puebla, y eran enlace entre las FARC y los cárteles mexicanos.
Vinculadas por lazos familiares o de pareja a los líderes u operadores de la organización, Margarita Gómez Arango, Ángela María Quintero y Juliana López Aguirre fungían como prestanombres y ayudaban a encubrir las operaciones de la organización, de acuerdo con la investigación.
El padre de Poveda, Carlos Augusto Poveda Bello, de 60 años, figura entre los 15 detenidos. Su tarea era administrar los inmuebles que adquiría o rentaba el grupo. (María de la Luz González)