fidel.samaniego@eluniversal.com.mxLos dos llevaron el brazo derecho al frente y al mismo tiempo, protestaron decir la verdad. No hubo aplauso alguno. Luego, se dispusieron a escuchar los cuestionamientos de los senadores, siguieron sin hablarse entre ellos.
Eduardo Medina Mora, procurador general de la República, y Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública. Dos tipos bien cuidados. Ambos cuidadosos de lo que dijeron. Ellos en su comparecencia ante integrantes de cuatro comisiones legislativas. Les acompañó el subsecretario del Sistema Penitenciario Federal, José Patricio Patiño, quien poco intervino.
Cada quien llegó por su lado. En un salón charlaron con integrantes de la fracción panista.
El procurador salió primero al escenario. Bajó el estrado para saludar a varios senadores. “Ya sé que vienes duro”, dijo el funcionario al perredista Ricardo Monreal. “Nada más tantito, sólo es una vez al año”, le respondió el ex gobernador zacatecano. Los dos se rieron.
Luego, en su turno, Monreal dijo a los funcionarios: “Yo creo que ustedes deberían renunciar”. Ellos tomaron nota, algo apuntaron. Al contestar, cada cual a su manera, dijeron que no se van, que cumplirán sus funciones.
Dos tipos muy cuidados. Con su fuerte escolta, hombres que guardan sus espaldas, al pendiente de todo, afuera del recinto.
Genaro García Luna y Eduardo Medina Mora. Tuvieron que esperar sentados a la mesa del presídium por varios minutos. No había quórum. Apenas, en esos momentos, 12 senadores. Estaban a la vista de todos. En ningún momento se hablaron. No cruzaron palabra. Cada uno revisó sus papeles, sus carpetas.
Una comparecencia en la que, luego del duro Monreal y su invitación a que se vayan, surgieron otras cuestiones. Lo mismo les preguntaron si el gobierno ha pactado o piensa pactar con grupos del crimen organizado. Lo negaron los dos categóricamente.
Una sesión que dirigió o trató de dirigir el panista Felipe González. Con su estilo bonachón, pero titubeante provocó el enojo de priístas que desde el inicio mostraron su inconformidad por el que, dijeron, era un formato injusto.
Tres horas más tarde, furiosos, abandonaron el auditorio, pues el que fuera gobernador de Aguascalientes alteró el orden de intervenciones; otorgó la palabra a uno de sus compañeros y no al representante del PRI como estaba programado.
Medina Mora y García Luna. Uno con corbata rosa, el otro de color obispo. Cada cual llevaba sus datos, sus informes. Hablaron de lo que se hará. Disertaron varias veces sobre derecho penal, procesal penal y teoría del delito.
Ellos en el nuevo formato de comparecencias. Protestaron decir la verdad y sólo la verdad. Luego, Medina Mora dijo que García Luna es su amigo. Dos tipos cuidadosos...