ZIHUATANEJO, Gro.— Tropas del Ejército mexicano y corporaciones policiacas reforzaron los operativos de vigilancia en la zona limítrofe de los estados de Michoacán y Guerrero para combatir a la delincuencia organizada y evitar la incursión de hombres armados en la Costa Grande y en la zona de Tierra Caliente.
Darío de la Rosa Segura, capitán retirado del Ejército y actual coordinador operativo de la Policía Estatal Preventiva (PEP), con residencia en este puerto, justificó la presencia de las fuerzas federales y del Ejército en la zona de la Costa Grande para evitar más hechos violentos que dañen a inocentes.
Aseguró que hay una fuerza de reacción inmediata de más de 100 elementos de la Policía Federal, la Estatal Preventiva y la Investigadora Ministerial para enfrentar cualquier tipo de hecho violento.
“Tenemos operativos de las fuerzas federales en todo el límite de Guerrero con Michoacán. Es normal, pero estamos alertas para evitar ser atacados”, dijo en una entrevista con EL UNIVERSAL.
El coordinador de la PEP señaló que en la Costa Grande existen cuarteles sectoriales, en Cayaquitos, el de Vallecitos y el de La Unión, donde también tienen su destacamento las fuerzas federales.
Los hechos de violencia ocurridos hace dos semanas en el municipio de Arcelia, en la región de la Tierra Caliente, fue otro factor para reforzar la seguridad en Zihuatanejo y en toda la región de la Costa Grande, para evitar la incursión de grupos armados.
En este contexto, la carretera Zihuatanejo-Ciudad Altamirano se encuentra militarizada, al igual que el municipio de Arcelia, luego de la detención el fin de semana pasado de 11 presuntos integrantes del grupo delictiva La Familia, a quienes se les decomisaron armas, drogas, vehículos y dos casas de seguridad.
Los patrullajes del Ejército y la policía federal son permanentes en la Costa Grande y según autoridades policiales “no se sabe cuándo terminarán”.
Adiós tranquilidad
De ser un puerto tranquilo, Zihuatanejo se ha convertido una ciudad en la que no se deja de hablar de la violencia, mientras que la seguridad en la zona de la Costa Grande de la entidad fue reforzada incluso con tropas del Ejército mexicano que instalaron desde Acapulco hasta Zihuatanejo, en más de 230 kilómetros de carretera, un total de ocho retenes en los que se revisa cualquier tipo de vehículos, incluso a familias enteras que vacacionan en el corredor turístico de la región.
Los militares bajan de los coches a todas las personas, incluidos mujeres, hombres, niños y ancianos y buscan en los autos drogas, armas y artefactos explosivos. En San Luis la Loma existen dos retenes en los accesos y salidas del pueblo y en Petatlán hay otros dos, con la intención de combatir a los grupos criminales que disputan la zona.