fidel.samaniego@eluniversal.com.mxJuan Camilo Mouriño sabía de la inconformidad y el desconcierto de varios diputados panistas por la asistencia del presi-dente Felipe Calderón al festejo del aniversario de su partido.
Por eso, el secretario de Gobernación no dejó que le llegara el cuestionamiento en voz alta, y ante los integrantes de la bancada de Acción Nacional, enérgico, dijo que la única razón por la que el jefe del Ejecutivo estuvo en esa celebración fue para pedir a sus compañeros de partido que haya unidad, y todo el apoyo, que no haya titubeos, pues si hoy la situación se ve difícil, puede complicarse más.
Un encuentro a puerta cerrada, en uno de los auditorios del Palacio Legislativo. Quienes estuvieron ahí, coincidieron en que ante ellos estuvo un Mouriño más firme, más puntual que el que en otras ocasiones había hablado.
Así, el secretario de Gobernación les pidió a los legisladores que le hicieran todas las preguntas, que le manifestaran todas las dudas.
Poco después se levantó de su asiento Gerardo Priego, quien fuera del primer círculo de Manuel Espino en la dirigencia nacional del PAN. El tabasqueño se refirió al atentado en Morelia, que el secretario de Gobernación no dudó en calificar de “terrorista”.
Le dijo que en la operación, en esa forma de actuar hay algo extraño. Que por ejemplo en Colombia antes que irse contra la población civil, las mafias matan a los políticos, a los funcionarios. El auditorio se llenó de voces, murmullos.
Sin embargo, Mouriño mantuvo la serenidad. Les mencionó los diversos escenarios, las distintas hipótesis sobre los autores de los crímenes y sus posibles motivaciones. Y como también había escuchado expresiones que le pedían que dijese si efectivamente se le está ganando la guerra al narcotráfico, ¿qué es lo que está ocurriendo? Puntual, el encargado de la política interior del país mencionó los golpes que se le han dado a los cárteles, el dinero que se les ha quitado, que es lo que más les duele, y las armas confiscadas, entre ellas por cierto, varias granadas.
Una reunión, ciertamente por y para la unidad, en la que hubo más reclamos. Los legisladores de Morelos le dijeron que no es posible que continúe el problema entre los maestros del SNTE y la CNTE. En su respuesta no fue tan contundente como en los otros asuntos.
Casi una hora a puerta cerrada. Al final, abiertamente, Juan Camilo Mouriño les pidió a los legisladores de Acción Nacional que ojalá así como ayer estén en la comparecencia que tendrá la próxima semana junto al secretario de Seguridad Pública y al procurador general de la República en San Lázaro.
Y se despidieron. La cita quedaba pactada. Estaba por iniciar la sesión del pleno, una sesión con poco o nada para recordar. Mientras tanto las preguntas, varias, volaban ya en el viento húmedo.