Se equivocan quienes pretenden que el miedo haga presa de nuestra sociedad y nos inmovilice.
Con unidad y con entereza habremos de hacer saber a estos criminales que sin importar cuáles sean los intereses que persiguen, están condenados al fracaso y tendrán a todo México en su contra.
Que no haya duda alguna: contra los enemigos de México se aplicará todo el rigor de la ley y se actuará con todo el poder y la fuerza del Estado.
Desde la Independencia, México ha pasado por numerosas tribulaciones para mantenerse libre e incólume.
Hemos recibido numerosas agresiones, hemos recibido ataques e invasiones del extranjero; nuestra Patria también ha sido víctima de traiciones y deslealtades que han ensombrecido nuestra historia.
De todas ellas hemos salido adelante porque es más grande el espíritu de la Nación.
En este mes de septiembre recordamos, también con dolor, la agresión artera que sufrió nuestro país en 1847.
En la guerra contra Estados Unidos, la desunión entre los mexicanos provocó que perdiéramos más de la mitad de nuestro territorio. Esa fue una de las más duras lecciones de nuestra historia.
En aquella ocasión Melchor Ocampo, entonces Gobernador de Michoacán, decía con razón: Si no se unen los mexicanos, si no tienen cordura, si no se desentienden de pequeñas y mezquinas pasiones ya no tendrán posteridad, nuestros hijos no llevarán ya nuestro nombre, nuestro país perderá, igualmente, el suyo y la historia maldecirá indignada nuestra insensatez.
Hoy la historia sigue reclamando esa unidad, particularmente, en los momentos en que la Nación sufre de cualquier amenaza.
La lección que nos dejó la historia a partir de aquella guerra dolorosa fue muy clara, cuando en vez de avanzar unidos se divide a los mexicanos, cuando en lugar de contribuir a la lucha en favor de la Patria se pretende sembrar el miedo o el desaliento para satisfacer ambiciones o intereses personales o de grupo, quien pierde no es una persona o un grupo, quien pierde es México y quienes sufren las consecuencias somos todos los mexicanos.
La Patria exige la unidad nacional, que supone un repudio unánime y sin matices a tan repudiables hechos, unidad que implica dejar ya, a un lado acciones o intereses que buscan dividir a los mexicanos, unidad que supone apoyar la tarea del Estado para hacer frente a los criminales.
Se puede discrepar pero no deliberadamente dividir y enconar. Se puede opinar distinto en la libertad que nos han heredado nuestros próceres, en el marco de libertad que el propio Estado garantiza pero no se puede atentar contra el Estado mismo.
Aún hoy hay quienes quisieran ver debilitada a la Nación y a las instituciones republicanas que los mexicanos nos hemos dado. Hoy los mexicanos les decimos que nuestra Patria es más grande y es más fuerte, y por eso nunca nos verán divididos.
Nuestra resolución para enfrentar los desafíos es firme e inquebrantable. Nuestras instituciones son sólidas porque han sido construidas con el sacrificio de grandes héroes y por eso no podrán ser vulneradas.
Quienes creen que con actos cobardes en los que se lastima la vida y la integridad de personas inocentes verán un Estado debilitado, en su acción criminal encontrarán un motivo sobrado para el fortalecimiento del Estado y la unidad de los mexicanos.
Se equivocan. Hoy más que nunca verán la acción de un Estado más decidido a enfrentarlos y a vencerlos.
Nuestro deber es defender ahora su valioso legado. En esa lucha, la unidad, la unidad de los mexicanos es nuestra arma más poderosa y las instituciones nuestro más firme baluarte.
México prevalecerá, México sabrá salir adelante.
Hoy como ayer la Patria nos convoca a amarla y defenderla; a defenderla de quienes la amenazan.
Hoy debemos proteger a nuestras familias de quienes atentan contra su paz y su tranquilidad; de quienes buscan dañar la vida de la Nación.
Frente a quienes amenazan la seguridad de los nuestros, México reclama la unidad de sus hijos de manera clara y contundente; unidad que se expresa en repudio a los hechos y también en colaboración y apoyo a la acción del Estado para castigarlos.
Frente a esos enemigos no daremos ni un paso atrás, ni nos arrebatarán la Patria de nuestros hijos ni prevalecerá la perversidad de quienes siembran el miedo con tal de proteger sus miserables intereses.
Los mexicanos hemos dado muestras claras de que no estamos dispuestos a evadir los problemas, sino a encararlos. Que no cederemos el paso a los enemigos de México y habremos de seguir combatiéndolos sin tregua y frontalmente hasta vencerlos.
La fuerza de la Nación está en su historia, la fuerza de la Nación está en su gente. México es grande, mucho más grande que aquellos que hoy pretenden vulnerarlo.
Unidos pondremos un alto a quienes pretenden tomar por el temor a nuestro país.
Unidos haremos frente a la violencia y construiremos un México que progrese por la vía de las leyes y de la paz.
Ese México vendrá, ese México que es construcción perpetua de libertad, de independencia. Ese México que será Patria justa, Patria libre, Patria independiente vendrá con la unidad de los mexicanos.
En esta Patria nuestra, que es tierra de nuestros padres y tierra de nuestros hijos, en esta Patria florecerá el México libre, independiente, soberano que queremos.