francisco.resendiz@eluniversal.com.mxNorma Inés Aguilar León es implacable. Mira con energía a un par de estudiantes, los encara… advierte severa: “No sé si se ríen de mí o de su compañero. Si no quieren estar aquí pueden irse, cada quien es responsable y se atiene a sus consecuencias”.
Es temprano… el sol apenas despunta. En la Facultad de Derecho de la UNAM comienza a haber movimiento. Son las 7:20 horas y Aguilar León, profesora de Ética y Derechos Humanos, llega retrasada a la clase en el salón B104. De inmediato endurece la voz y pide orden.
Nadie sabe que la maestra —“a la que a veces ni se le entiende”, según sus alumnos— es el personaje central del escándalo, por “conflictos de interés”, que provocó la renuncia de Flavio Galván a la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Más de 50 alumnos, recién desempacados del bachillerato siguen con atención a Norma Inés, de traje gris, blusa azul y zapatos lustrados. Toman nota. Escuchan su disertación sobre Sócrates y Platón, de Atenas, Grecia y sus filósofos, de la ética según los antiguos…
En abril de 2007 Aguilar fue acusada por el magistrado Salvador Nava de exigir una comisión a una corredora de bienes raíces por amarrar la compra de un edificio para el Tribunal Electoral. Uno de los inmuebles que se perfilaba a ser comprado costaba 12.5 millones de dólares.
El 30 de noviembre de 2007, Norma Inés fue despedida, luego de una investigación detonada por la denuncia del magistrado Nava Gomar que al final no se comprobó más que incurrir en “conflicto de interés” por recurrir a la persona que le vendió una casa para su familia para buscar el edificio… la corredora resultó ser tía del magistrado Salvador Nava.
Así no se le pudo comprobar el cohecho pero se le acusó de “falta grave” como servidora pública al incurrir en “conflicto de interés” y de “violar los principios de legalidad, honradez, imparcialidad y lealtad” que deben permear en el Tribunal Electoral.
Pero los discípulos de Aguilar León ni la conocen. Quieren ser abogados. Algunos sueñas con tener su despacho, otros con defender a los pobres, unos más estudian porque sus parientes son litigantes, unos más confiesan que para ganar dinero. Sólo pocos dicen: “para engrandecer al país”.
Sobre el escándalo Flavio Galván ha manifestado su apoyo a Aguilar León y al interior la ha protegido ante sus compañeros magistrados. Llevan una relación de amistad desde hace muchos años que incluso ha despertado suspicacias en sus círculos más cercanos.
Aguilar León habla en su clase de retórica y dialéctica, del ágora y de la cicuta de Sócrates, de los diálogos de Platón. Pide a los alumnos preguntarse cómo definirían estos filósofos a la amistad. Guarda silencio. Luego se apoya en un engargolado.
El edifico “B” de la Facultad de Derecho —“la escuelita”—. Ahí está el salón donde imparte clases.
La mujer que fue despedida del Tribunal Electoral por incurrir en conflicto de interés termina la clase de Ética y Derechos Humanos media hora antes. Luego sale de la Facultad de Derecho y la esperan el próximo martes, igual, a las 7:00 horas… ahí estará.