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El 11 de enero de 2003, elementos del Ejército aseguraron 4.8 toneladas de mariguana en las instalaciones de la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), que no habían sido reportadas al Ministerio Público, como marca la ley.
Cinco días después, el Ejército tomó el control de las cuatro agencias y de las 16 bases de intercepción terrestre de la fiscalía antidrogas, ante la evidencia de irregularidades en sus instalaciones.
Después de esos hechos, se emprendió una investigación interna para detectar posible protección a células de narcotraficantes, indebida integración de averiguaciones previas, liberación sospechosa de detenidos, aseguramientos ilegales, así como la retención de droga o bienes.
De los 160 elementos de la FEADS que laboraban en 11 estados del país, 24 quedaron sujetos a investigación.
Tras el escándalo se ordenó la desaparición de la FEADS y surgió la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).