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Chapopote, el ‘multiusos’ prehispánico

La mezcla era empleada por la cultura olmeca para impermeabilizar, sellar e incluso en limpieza dental
Miércoles 06 de agosto de 2008 NOTIMEX | El Universal

Aun cuando el uso de chapopote en México se popularizó en la década de los 20 —con el nacimiento de la industria petrolera— alrededor de 3 mil 500 años atrás ya era empleado con éxito por la cultura olmeca, y no sólo como impermeabilizante, sino como ‘resistol’ e incluso como ‘pasta dental’.

Los olmecas, asentados en la planicie costera del golfo de México, además de utilizarlo como protección para prolongar la vida útil de sus construcciones, lo emplearon como sellador de embarcaciones, pegamento, recubrimiento de pisos y paredes, y hasta para limpiarse los dientes.

Los restos de vasijas con chapopote más antiguos que se conocen son los hallados en el ejido El Macayal, ubicado en el municipio de Hidalgotitlán, Veracruz, como parte del proyecto de rescate arqueológico del Cerro Sagrado El Manatí.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuperaron vasijas en las que se procesaba el chapopote para usarlo como impermeabilizante.

Prepararlo era un gran reto, pues la mezcla tenía que hacerse a altas temperaturas y bajo condiciones especiales. De no tener cuidado podría generarse un sobrecalentamiento que haría explotar el recipiente.

Expertos aún desconocen cómo podían controlar estas condiciones, pues para lograr la cocción de la mezcla era necesario llegar a mil o mil 200 grados centígrados de temperatura.

De acuerdo con investigaciones de Carl Wendt, arqueólogo de la Universidad de Pennsylvania, los olmecas recolectaban el chapopote directamente de yacimientos ubicados entre los ríos Coatzacoalcos y Choapa. Luego lo trasladaban a los conjuntos habitacionales donde se calentaba y combinaba con materiales como arena y elementos vegetales para que endureciera.

En todas partes

Alfredo Delgado, arqueólogo del INAH-Veracruz, explicó que las vasijas halladas tienen varias capas, por lo que se intuye que eran usadas como antorchas. También se cree que prendían este tipo de ollas para hacer humo y ahuyentar a los insectos, pues según crónicas de Fray Bernardino de Sahagún: “El chapopotli es oloroso y cuando se echa en el fuego su olor se derrama lejos”.

Con el descubrimiento de vasijas y cajetes resanados se confirma el uso de este derivado del petróleo como pegamento.

Actualmente, habitantes de las áreas cercanas a yacimientos chapopoteros utilizan este material para aplanar la entrada de sus casas, patios, pisos y carreteras, pero sobre todo para arreglar sus embarcaciones, tal como lo hicieron sus antepasados. En diciembre del año pasado, cerca del río Coatzacoalcos, fueron descubiertos dos cayucos sellados con este material.

El hallazgo confirmó el uso milenario de una técnica que está presente en nuestros días, aunque con algunos cambios.



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