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El gobierno federal y las instancias que participan en el Operativo Conjunto Navolato-Sinaloa analizan desde el jueves pasado la estrategia aplicada en esa entidad, ante el recrudecimiento de la violencia que en menos de una semana provocó 25 muertes pese a la presencia de 3 mil policías y militares.
El operativo, que arrancó el 13 de mayo, con el envío de 2 mil 700 elementos de las fuerzas federales, ha sido reforzado ya en dos ocasiones, a fines de mayo, tras el asesinato de ocho agentes de la Policía Federal en una emboscada, y hace dos semanas, sin detener la operación de grupos de sicarios en Culiacán y otras puntos de la entidad.
La versión de las autoridades oficiales es que la escalada de violencia ocurrida en las últimas semanas es resultado del enfrentamiento entre las organizaciones rivales de Joaquín El Chapo Guzmán, por un lado, y de la de los hermanos Beltrán Leyva, antiguos socios y operadores del narcotraficante prófugo.
Entre el jueves y el domingo pasados fueron asesinadas 20 personas en Culiacán y Guamúchil, y las instancias de los tres niveles de gobierno revisan las acciones desplegadas en los dos meses del operativo, pero ninguna ha confirmado si se replanteará la estrategia, que fue modificada a principios del mes de junio.
Se acordó la realización de patrullajes simultáneos del ejército y las diferentes corporaciones en grupos de alrededor de 60 elementos y al menos 10 autopatrullas, tanto en zonas rurales como urbanas.