ricardo.gomez@eluniversal.com.mxFue una batalla en lo alto de la tribuna de la Comisión Permanente, en la que los panistas, representados por los nuevos bárbaros del norte, Gustavo Madero y Fernando Elizondo, no lograron triunfar.
Legisladores de PRI y PRD, juntos en alianza implícita, se lanzaron contra sus pares del PAN, para exigir la renuncia del director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Guillermo Valdés, entre otras razones, esgrimieron, por espiar al Congreso.
El punto de quiebre: la contratación de la empresa privada Consultores en Diseño de Estrategias Político-Legislativas, cuya actividad fue dada a conocer por EL UNIVERSAL el pasado 26 de mayo.
Ante la demanda, el senador priísta Francisco Arroyo dijo que el exhorto no obliga al Ejecutivo a acatarlo, pero que si no lo hace “estará pagando un costo político muy alto”.
Las críticas y las acusaciones de la oposición obligaron al coordinador de los senadores del PAN, Gustavo Madero, subir a la tribuna y defender la causa panista.
Intentó de todo. Incluso metió a la discusión la tragedia del New’s Divine. Dijo que en venganza quieren la cabeza del titular del Cisen, ahora que cayeron los jefes de la policía y de la Procuraduría capitalina. “Esto es mero oportunismo político”, expresó con su tono norteño Gustavo Madero. Cerca de él, Santiago Creel, presidente de la Mesa Directiva se reía divertido de vez en vez por el mismo ritmo del debate.
“¡Ah chinga!” soltó el senador perredista Pablo Gómez al escuchar el argumento. Muy a su estilo, irónico, con una ligera sonrisa, pidió calma a Madero por el ímpetu de su alocución: “Le hace daño hasta lo que no se come”, le dijo el perredista.
Con 18 votos a favor, 14 en contra y una abstención, del diputado Ariel Castillo (Panal), se avaló pedir la renuncia de Guillermo Valdés al jefe del Ejecutivo federal y al secretario de Gobernación.
El priísta Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, ingresó al salón de plenos a la mitad del debate, pero no votó. Dijo que desde la mañana no había pasado lista —y que de haber votado daría lugar a una impugnación— pero sí el senador Cleominio Zoreda Novelo, suplente de Carlos Lozano, autor del punto de acuerdo. Según un acuerdo puede ser sustituto de otros legisladores.
El PAN sólo logró que los dos resolutivos se votaran por separado. El segundo —con el voto panista— exhorta al secretario de la Función Pública, y al titular de la Auditoría Superior de la Federación a indagar los contratos.
En medio del debate legisladores del PAN recibieron llamadas de altos mandos del Cisen y hasta una de Laura Ballesteros, cabeza de la empresa Consultores en Diseño de Estrategias Político-Legislativas, y de esto dieron cuenta legisladores del blanquiazul.
El senador priísta Francisco Arroyo echó en cara los dos párrafos borrados en el contrato del Cisen, lo que lo hacía creer que eran espiados las 24 horas.
Elizondo reviró. Dijo que se trataba de “unos parrafitos” y que él interpretaba esa información. La decisión de reservarlos era de la autoridad, dijo. Madero criticó también la interpretación de los párrafos.
Argumentó que en México el concepto de seguridad nacional implica, entre otros, mantener el orden Constitucional y fortalecer las instituciones democráticas.
Pablo Gómez rechazó el argumento y dijo que la Ley de Seguridad Nacional no permite que personas ajenas realicen actividades del Cisen; el Congreso no tiene relación, dijo.
Elizondo afirmó que el organismo puede hacer uso de cualquier método para tener información mientras no viole derechos o garantías individuales. Aseguró que la información de cómo piensan los legisladores es vital para la toma de decisiones del Ejecutivo. En todos los países lo hacen, dijo.
Arroyo aceptó la realidad que el punto no obliga al Ejecutivo a acatarlo, pero de no hacerlo “estará pagando un costo político muy alto” y dirá al Congreso el poco aprecio que le tiene.
Al final, en el salón quedó el eco del “¡Ah chinga!” de Gómez, un rechazo a utilizar el caso New’s Divine, una derrota más para los bárbaros del norte, para los del PAN.