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En mayo pasado un juez federal sentenció a cuatro años y tres meses de prisión, por delincuencia organizada en su modalidad de terrorismo, a los integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) Gerardo y Jorge Marcial Tzompaxtle Tecpile y su amigo Gustavo Robles López, recluidos en el penal de Amatlán de Reyes, en Veracruz.
Dos de los sentenciados son, a su vez, hermanos de Andrés Tzompaxtle Tecpile, el comandante Rafael del EPR, quien fuera detenido en 1996, y lograra escapar un año después de fuerzas militares.
Los hermanos Tzompaxtle y Gustavo Robles López aseguran que son inocentes, que no tienen nada qué ver con las actividades de su hermano, y que su caso ha estado lleno de irregularidades, aunque reconocen no haber sido nunca torturados o desaparecidos durante su encierro.
Fueron detenidos el pasado 13 de enero de 2006 por la Policía Federal Preventiva en la carretera México-Córdoba, a la altura de la caseta El Fortín.
Fueron acusados del delito de violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, dentro de la causa penal 43/2006. Posteriormente se intentó fincarles el probable delito de secuestro del ex diputado federal priísta Mario Alberto Rafael Zepahua Valencia, pero fueron exonerados de este cargo.
La Red Solidaria Década Contra la Impunidad tomó la defensa de sus derechos humanos.
Niega ex líder relación
El 14 de abril de 2006 el ex jefe guerrillero Andrés Tzompaxtle, conocido como el comandante Rafael, exigió ante algunos miembros de la prensa la excarcelación de sus hermanos.
Desde la clandestinidad, dijo a la prensa que Gerardo y Jorge no pertenecen al EPR, como afirman las autoridades. “Mis hermanos no pertenecen a ningún grupo armado y les han incriminado injustamente como recurso de chantaje para capturarme o asesinarme”, aseguró.
“Los detuvieron por ser indígenas nahuas, por apoyar las causas justas del pueblo y por ser hermanos míos”, pero dijo que estos nada tienen que ver con grupos armados.
Andrés Tzompaxtle fue detenido, a su vez, el 25 de octubre de 1996 en la localidad de Zumpango, cabecera municipal de Eduardo Neri, a unos 20 kilómetros de Chilpancingo, en Guerrero, cuando llevaba a unos reporteros a una entrevista con otros líderes del EPR, pero meses después se escapó de una instalación militar del centro del país y desde entonces está prófugo.
Andrés, quien entonces fue reivindicado como miembro del EPR, fue torturado todo ese tiempo en el Campo Militar 1, según una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Se escapó, explica su hermano Jorge Marcial, “porque lo dieron por muerto”. Estaba tan delgado que cupo por una rejita. Y se escapó.
“Hoy ya no pertenezco a ninguna organización insurgente debido a las torturas que sufrí durante cuatro meses seguidos que me afectaron la columna vertebral, y la pérdida de 60% de la vista”, dijo el comandante Rafael en esa ocasión.
Tzompaxtle envió un mensaje a sus hermanos detenidos:
“No se avergüencen, porque no han cometido ningún delito, a pesar de haber nacido en la pobreza. En un rincón olvidado y desconocido sobrevivimos al hambre, pero no se nos quitó la capacidad de pensar y tener sensibilidad. Deben sentirse orgullosos de nuestro origen indígena, de nuestros viejos abuelos que no fueron conquistados por el yugo español, aquí se refugiaron los últimos guerreros Cuahutli y Ocelotl. La verdad y la razón nos asiste y tarde o temprano saldrán de donde están”.