ricardo.gomez@eluniversal.com.mxMONTERREY, NL.— En esta ciudad donde la violencia ya no asusta a nadie, la sede de la 47 reunión interparlamentaria México-Estados Unidos que inicia hoy fue convertida en un verdadero búnker, un inmaculado espacio en el que hasta el visitante se siente seguro, resguardado por elementos federales con armas largas.
La zona en torno al hotel Quinta Real, en San Pedro Garza García, ha sido arropada desde ayer por elementos de seguridad de varias corporaciones, para la reunión entre congresistas de ambos países.
En medio del blindaje, el diputado Alejandro Chanona, coordinador de Convergencia, adelantó que pondrán sobre la mesa el caso Avena, es decir, pedirán protección consular a mexicanos en ese país, como José Ernesto Medellín.
Afuera, la seguridad al extremo cubre incluso los traslados de los legisladores del aeropuerto al hotel y del hotel a cualquier otro lugar donde se dirijan.
Elementos de la policía municipal de San Pedro coadyuvan en brindar seguridad a representantes populares de EU y México, lo mismo que la Policía Federal (PF) y del gobierno de Nuevo León.
Además, los congresistas tienen protección de elementos de Resguardo y Seguridad de la Cámara de Diputados. Estos últimos —alrededor de 10 que se trasladaron de la capital a esta ciudad— están en escena con ropa de civil, algunos “camuflados” para detectar cualquier percance.
Los elementos de las diferentes corporaciones aplican “barridos”, es decir, recorridos en los alrededores para frustrar actos que intenten sabotear las actividades.
Una patrulla de Tránsito local se apostó ante la sede para agilizar el tráfico y no permitir aglomeraciones que puedan prestarse a cualquier acción nociva. El policía a cargo de la circulación no sabía del evento ni por qué estaba ahí.
A la entrada principal del hotel sede se apostaron cinco elementos de la PF con armas largas durante la jornada, aderezada de un sol abrasador. En las instalaciones del hotel también se aprecia la seguridad. Algunos accesos al mismo están resguardados.
Ayer arribaron a esta ciudad los congresistas de ambas naciones. A cuentagotas ingresaron lujosas camionetas con legisladores, mientras a su alrededor ya se desenvolvía el cinturón de seguridad para evitar cualquier atentado.