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‘La Monse’, ¿confesión bajo tortura?

Karla de Montserrat, acusada de participar en el fallido atentado en contra del jefe ‘Pegaso’, levantó una queja ante la CDHDF en la que denuncia que judiciales la vejaron
Viernes 30 de mayo de 2008 JOSÉ GERARDO MEJÍA | El Universal

sociedadyjusticia@eluniversal.com.mx

Desnuda, vendada de los ojos y parada en medio de una decena de agentes de la Policía Judicial en uno de los separos del búnker, sede de la Procuraduría del DF, Karla María de Montserrat González Gallegos sólo oía amenazas en varios tonos e insultos, mientras otros cuerpos rozaban el suyo. Escuchaba pasos que se repetían en círculos. Es el relato de la propia Karla.

Uno de los judiciales, un hombre calvo y de generoso vientre, a las órdenes del “comandante Diego”, le recordó a Karla María que tenía un hijo, “¡y tengo todo el poder de la ley para ir por él, para que se lo cargue la chingada!”.

“Si no hablas, no te vas a chingar tú, la que se va a chingar va a ser ella”, remarcó el judicial, en el instante en que abría un fólder con la fotografía de María Guadalupe Gallegos Hurtado, la madre de Karla. Era el 22 de febrero de 2008 y horas antes González Gallegos había recibido una llamada después de la cual dejó un momento su trabajo, en horario matutino, ya que por las tardes cursaba el segundo semestre de Contabilidad, en el Politécnico.

El agente judicial que se comunicó con ella le dijo que sólo iba a ver unas fotografías, algo parecido al día anterior, cuando se presentaron en su domicilio para hacerle varias preguntas y hacer algunas llamadas telefónicas a personas ligadas con el malogrado atentado en contra del director Julio César Sánchez Amaya, ex jefe Pegaso de la Policía del DF, ahora Júpiter, el pasado 15 de febrero.

Al salir de su centro de labores estaban los mismos agentes, quienes le enseñaron unas fotografías pero luego le pidieron que los acompañara al búnker, que era rápido. Ella aceptó, pero antes un agente le pidió prestado su teléfono celular, el cual ya no regresó.

Antes de entrar al inmueble de la Procuraduría, uno de los judiciales la obligó a agacharse, “porque hay mucha prensa y te pueden tomar fotos”.

Desde que llegó, el judicial calvo le exigió, entre insultos, que contestara dónde estaba Óscar (Santoyo Rodríguez), alias El Mosco, mientras le ponían la venda y la colocaban de pie con la cara hacia la pared, ya desnuda.

Karla de Montserrat es señalada por haber trabajado un día antes de la explosión ocurrida en avenida Chapultepec, en el bar Tequilas Beer —que ese día era reinaugurado en Santa Clara, estado de México—, lugar donde según las autoridades se planeó el atentado contra Pegaso por el resto de los integrantes de la banda, según su declaración ministerial. Pero ella, posteriormente, afirmó que nunca ha visto dicho texto y que la obligaron a firmarlo.

El judicial calvo siguió haciendo preguntas sobre la bomba, pero al no tener respuesta salió del cuarto ordenándole que se vistiera, pero cuando se quedó solamente con las dos agentes femeniles, la desnudaron de nuevo y comenzaron a introducirle un objeto en los genitales.

“¿No te das asco?”, le preguntaba una de las judiciales. “Coopera pendeja”, escuchaba una y otra vez. Cuando regresó el grupo de judiciales, le preguntaron si ya iba a cooperar, por lo que ella movió la cabeza afirmativamente, ante el temor de volver a ser torturada por las agentes femeniles.

Ahí mismo, “ellos mismos redactaron su declaración”, la cual firmó sin leerla, en tanto que el judicial calvo le gritó que “ya estaba ensartada, pero lo que te hicieron ahorita no es nada, porque te faltan 40 años en el reclusorio”.

En sus días de arraigo estuvo encadenada, con la cara hacia el techo. ¿Cómo pueden llegar esas mujeres a su casa después de hacer esas cosas?, se preguntó González Gallegos cuando se le permitió a su familia visitarla.

La madre de Karla presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, registrada con el número ExpCDHDF/IV/122/CUAUH/08/ D1116, por la que, tras haberse documentado distintos actos de tortura, que han provocado —según el documento— en la agraviada una depresión severa, está por emitirse una recomendación contra distintos agentes y funcionarios de la Procuraduría capitalina.



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