arturo.zarate@eluniversal.com.mxPor la toma de tribunas, la falta de institucionalidad y la indefinición en la elección de su dirigente, el PRD perdió la posibilidad de asumir en septiembre la presidencia de la Mesa Directiva en el Senado, indican legisladores.
A diferencia de lo establecido en la Ley Orgánica del Congreso de la Unión para la Cámara de Diputados, en el Senado la misma norma no fija la obligación de que la tercera fuerza política asuma esa presidencia.
Por eso, en la Cámara Baja, para el tercer año legislativo que empieza en septiembre, el PRI tiene la certeza de que uno de los suyos sucederá a la perredista Ruth Zavaleta.
En San Lázaro la primera fuerza política la representa el PAN (207 legisladores), el PRD la segunda (127) y el PRI la tercera (106).
Según el artículo 17 de la ley, fracción séptima, “la elección de los integrantes de la Mesa Directiva para el segundo y tercer año de ejercicio de la Legislatura, se llevará a cabo durante la sesión preparatoria del año en ejercicio que corresponda, garantizando que la presidencia de la Mesa Directiva para tales ejercicios recaiga, en orden decreciente, en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no lo hayan ejercido”.
Por eso es que en este momento preside la diputada perredista Ruth Zavaleta y deberá seguirle en el cargo un priísta.
En el caso del Senado la ley no abre la posibilidad y mucho menos establece la obligación de que la tercera fuerza política, que en este caso sería el PRD con 26 senadores por 32 del PRI y 52 del PAN, acceda a la presidencia de la Mesa Directiva para el último año de esta Legislatura.
Se consideró que el perredista Carlos Navarrete podría llegar a la presidencia de la Mesa Directiva por el resultado del diálogo y los acuerdos parlamentarios que se registraron entre las tres principales fuerzas políticas, pero hasta antes de la toma de tribunas y la indefinición en la elección del líder nacional del PRD.
De acuerdo con la información recabada por este diario, la toma de tribunas arruinó esa posibilidad, porque se observó que no habría garantías de institucionalidad con el PRD presidiendo la mesa.
Nadie podría garantizar que Ricardo Monreal no volviera a encabezar la toma de tribuna y pasar por alto a su coordinador parlamentario, se dijo.
Además, internamente, como partido, no ha sido capaz de resolver su elección, lo que sería otra señal de incertidumbre, que impide confiar plenamente en el respeto a las instituciones en el caso de que se les dejara la presidencia del Senado.
En la Legislatura anterior también se analizó esta posibilidad, pero los entonces senadores Enrique Jackson (PRI) y Diego Fernández de Cevallos (PAN), optaron con concretarse a hacer lo que marca la ley.