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El EPR anunció, en un comunicado difundido ayer, que rechaza sostener diálogo directo con el gobierno federal, niega cualquier pretensión de encauzar su movimiento por la “vía institucional”, dice que el gobierno está preparando “chivos expiatorios” para tratar de “resolver” la situación de sus militantes desaparecidos el 25 de mayo pasado y asegura que se preparan más crímenes por parte del Estado hacia los luchadores sociales.
“Ni diálogo, ni negociación que signifique la rendición incondicional y mucho menos que se abandone la lucha armada para tener una incorporación a la vida institucional, porque las bases sociales, así como las demandas populares y los conflictos sociales por los cuales se tomó la decisión de la vía armada, no están resueltos”.
En un largo comunicado titulado “Parte al Pueblo”, el grupo armado se refiere al gobierno mexicano en términos duros y reitera que no hay condiciones “de ningún tipo para sentarnos de frente, porque atrás de ustedes se encuentra el Yunque, Uribe, Bush y toda la maquinaria represiva”.
Aun así, saluda a la comisión de intermediación integrada por destacados intelectuales, “porque sus gestiones constituyen un esfuerzo colectivo y una esperanza de aliento para varias familias de mexicanos que han quedado en la orfandad, viudas, privadas de sus seres queridos, en el desamparo afectivo y material, a causa de la despreciable práctica de la detención-desaparición por motivos políticos”.
Rechaza que su petición de diálogo sea producto de debilidad armada; “tampoco es síntoma de descomposición, desviación, claudicación o desesperación”.
El grupo armado justifica su planteamiento de intermediación, con el argumento de que en un conflicto interno, sin importar la magnitud de la fuerza de las partes beligerantes, las mediaciones son un factor fundamental por el respeto al derecho internacional a la vida, “mediaciones que deben llevarse con el mayor tacto político y con sobrada inteligencia que redunde en una diplomacia que para empezar exista el respeto al contrincante basados en los principios universales del hombre”.
Niega que al haber planteado un diálogo para buscar a sus desaparecidos Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez hubiera pensado en un eventual diálogo de paz, pues los canales “institucionales” están llenos, dice, de burocracia y podredumbre.
“¡Alerta compañeras, compañeros y hermanos! Los ‘canales institucionales’ a los cuales convocan desde el poder están atestados de burocracia y podredumbre que el transitar por ellos significa ser víctima de las peores injusticias o sucumbir con impotencia ante ellas, acogerse a ‘la ley’ es adquirir el pase ‘automático’ a prisión y pasar a ser nota roja y número en la estadística de la presunta lucha contra la delincuencia organizada. (…) Qué ocurrencia pedirnos, como fuerza insurgente revolucionaria, que dejemos de utilizar la autodefensa cuando es ésta la única que garantiza la integridad y defensa de nuestro pueblo.”
Y advierte: “Cuantas veces seamos agredidos, será necesaria una justa respuesta”.
Dice que se equivocan quienes ven en los insurgentes eperristas a un puñado minúsculo de violentos irracionales sin causa ni ideario político, ya que, justifica, su accionar y quehacer político es regido por principios políticos-ideológicos y cada actividad, por pequeña o grande que sea, está precedida por un análisis político, concluye.