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Juez da ‘escarmiento’ por ofensa a Bandera

Poeta advierte que apelará. Fallo atenta contra la libre expresión, aseguran
Jueves 08 de mayo de 2008 Carlos Avilés | El Universal

caviles@eluniversal.com.mx

Un juez federal decidió aplicar una sentencia simbólica, pero ejemplar, en contra de Sergio Hernán Witz Rodríguez, un poeta campechano al que declaró culpable de incurrir en el delito de ultrajes a la bandera nacional por haber escrito y difundido un poema en el que, según su apreciación y la de la PGR, insultó al lábaro patrio.

Se trata del primer caso de un poeta que es sentenciado en el país por este delito que está contemplado en el artículo 191 del Código Penal Federal.

Después de casi siete años de litigios, el juez segundo de distrito con sede en Campeche, José de Jesús Bañales Sánchez, lo condenó al pago de 50 pesos de multa y a una amonestación pública, pese a que la PGR había pedido que le dictara una pena de hasta cuatro años de prisión.

Esta sentencia, aun cuando es mínima, aseguró el juez, servirá de ejemplo y es como un mensaje para quienes abusan de la libertad de expresión.

La multa, agregó el juzgador, también contribuirá a “desalentar conductas antisociales de quienes atentan contra el patrimonio cultural de nuestro país y de los símbolos patrios que lo representan”.

Porque, en opinión del juez, es necesario que “se resocialice al autor del poema para que no reincida en cuanto a cometer un delito que ofende la moral y la seguridad pública de México”.

Sergio Witz fue denunciado desde 2001 por una asociación civil encabezada por un ex militar que se sintió agraviada con el poema titulado “La patria entre mierda”, que publicó en una revista local de Campeche.

En una de sus partes, dicho poema dice así: Yo/me seco el orín de la bandera/ de mi país/ ese trapo/sobre el que se acuestan/ los perros/ y que nada representa,/ salvo tres colores/ y un águila/ que me producen/ un vómito nacionalista.

La denuncia en contra de Witz fue revisada por la Secretaría de Gobernación y por la Procuraduría General de la República (PGR), y al final ambas instancias decidieron proceder penalmente en su contra.

Para hacer frente a dicha acusación, Witz pidió la protección de la justicia federal mediante un juicio de amparo, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se la negó, el 5 de octubre de 2005, y autorizó que se le sometiera a juicio por haber difundido el poema.

Dicha decisión de la Corte ha sido una de las más cuestionadas y reprobadas tanto por académicos como por litigantes, porque consideran que representa un “grave retroceso” para el ejercicio de la libertad de expresión en el país.

Una vez que conoció la decisión del juez, Sergio Witz Rodríguez anunció que apelará la sentencia.

“Si acepto pagar los 50 pesos —dijo en entrevista telefónica— sería tanto como aceptar que cometí un delito y que, por tanto, soy un delincuente. Y no puedo aceptar que me condenen por escribir.”

Es cierto, es muy poco dinero, pero lo importante no es la cantidad, sino los argumentos que empleó el juez y el hecho de que el Estado mexicano avale perseguir a alguien por sus ideas, por lo que escribe o por lo que dice.

Witz Rodríguez reconoce una vez más que el poema por el que se le juzga, desde el punto de vista literario, no es bueno, incluso dice que lamenta que el grueso de su obra haya sido opacado por estos versos, pero no se arrepiente de haberlos escrito y difundido.

Reiteró que tampoco trató de ofender a la Bandera, sino de hacer una crítica al “falso nacionalismo y al falso patrioterismo”.



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