nurit.martinez@eluniversal.com.mxLa mayor pobreza del país, el “núcleo duro de la pobreza” en México se ubica principalmente en las zonas montañosas, en las cascadas de difícil acceso y dispersas.
Se trata de poco más de 365 mil localidades sumergidas en las regiones más apartadas del país, en donde habitan los mexicanos en situación de extrema pobreza.
En poco menos de la mitad de esas comunidades se concentran grupos poblacionales inferiores a las 250 personas, por lo que la política pública deberá “fortalecer los esfuerzos dirigidos a resolver los problemas generados por la dispersión geográfica y fomentar su integración al desarrollo social”, plantean expertos en la medición de la pobreza y los mapas de rezago social en México.
Para abatir esa situación, las estadísticas y reportes de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) establecen que además de la dispersión ya mencionada, existen otros factores que dificultan proporcionar mejores servicios y atención a ese sector poblacional, tales como las tradiciones y los usos y costumbres.
Limitantes culturales
Los programas desarrollados hasta ahora contemplan la dotación de papillas con nutrientes para los niños menores de cinco años; sin embargo, los menores y las madres las rechazan porque en su cultura no figura ninguna comida de ese tipo.
Lo mismo llega a suceder con la dotación de letrinas o la sugerencia dirigida a estas poblaciones para que se compren camas, en lugares como el sureste, donde las comunidades acostumbran dormir en hamacas.
En el terreno productivo, esos pueblos no han modificado sus formas autóctonas y es común encontrar que los cultivos y cosechas de maíz o el frijol son la base de su actividad en el campo pero sólo para subsistir, de tal manera que sugerir un cambio de esquemas a esos productores significa poner en riesgo el mínimo indispensable de satisfactores para su supervivencia.
Obstáculos económicos
Crear un programa que apoye y renueve las prácticas económicas entre las familias de esos lugares no es una alternativa, describen los especialistas, pues también se dificulta el acceso de los productos básicos a esas zonas.
El mercado de distribución de alimentos es todavía muy precario y establecer programas asistenciales sólo en el plano económico tampoco soluciona la falta de acceso a los productos alimenticios.
El factor étnico o religioso ha sido otro de los obstáculos que se encuentra la política pública en los últimos años, puesto que la multiculturalidad o la diferencia en las creencias ha provocado divisiones territoriales mayores, en particular en entidades como Chiapas y Oaxaca.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social establece que la mayor incidencia de pobreza alimentaria se ubica en dos de los estados del sureste del país. Pero la mayor proporción nacional se encuentra en Chiapas, Veracruz y el estado de México, donde se concentran 6 millones de mexicanos a los que se les dificulta obtener recursos para cubrir una canasta básica de alimentos.