silvia.otero@eluniversal.com.mxLa declaración de un policía ministerial de Oaxaca ofreció a la Procuraduría General de la República (PGR) indicios de que los dos eperristas desaparecidos en 2007 podrían estar muertos, y por esa razón la dependencia solicitó a los familiares de los líderes guerrilleros entregar muestras de ADN, para cotejarlas con cuerpos no identificados localizados en la entidad en los últimos nueve meses.
Autoridades de la Procuraduría indicaron que uno de los compañeros de los dos policías arraigados e investigados por la desaparición de los activistas Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez declaró ministerialmente que “si ellos participaron en su secuestro, ellos seguramente los mataron”.
Este testimonio pertenece a uno de los agentes que fueron asegurados el 26 de abril pasado en Oaxaca, junto con Pedro Hernández Hernández, comandante de la Policía Ministerial del grupo Fuerza Policial de Alto Rendimiento del estado, y el agente de la misma corporación Ángel Reyes Cruz, alias El Chicharrón, aunque sólo estos dos quedaron bajo arraigo.
En su declaración, el policía ministerial —de quien se pidió no revelar la identidad—, al ser cuestionado sobre las actividades de Hernández Hernández y Reyes Cruz, dijo sin embargo que no le constaba que sus compañeros hubieran participado en mayo del año pasado en alguna operación para detener a los integrantes del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (EPR).
A su declaración se suma la de un ex funcionario de la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca, que hoy es un testigo protegido de la PGR, quien aseguró que escuchó al comandante Hernández Hernández comentar que los eperristas “por fin habían sido detenidos” y se jactó de haber participado en la operación.
El informante indicó ante el Ministerio Público de la Federación que los dos policías ahora arraigados participaron directamente en la operación de detención de los eperristas, presuntamente con la intención de extorsionarlos por su activismo guerrillero, ya que según el testigo el comandante y su coacusado operaban de esta forma con presuntos delincuentes en la entidad.
No obstante, durante los interrogatorios a los que han sido sometidos Hernández Hernández y Reyes Cruz, ambos han negado su implicación en los hechos.
Las autoridades consultadas detallaron que hasta el momento no se ha podido demostrar —como asegura el testigo protegido— que los eperristas ingresaron a los separos de la Policía Ministerial en mayo de 2007 y que hubieran permanecido algunos días en esas instalaciones.
Aunque a partir de las declaraciones del compañero de los policías arraigados se reconoció que “no podemos descartar que Reyes Amaya y Cruz Sánchez estén muertos, pues si su detención fue extrajudicial no hay ninguna garantía de que con el tiempo transcurrido pudieran estar con vida”, indicaron las autoridades.