BOGOTÁ.— En medio del desierto guajiro y entre ramas de trupillo, un arbusto típico de esa región, militares colombianos encontraron el 9 de agosto del año pasado una mole azul casi lista para zarpar por el Caribe con 10 toneladas de droga en la barriga.Este gigante de 16.8 metros de largo, 3.5 de ancho y 46.6 toneladas de peso, ha sido uno de los más grandes submarinos incautados a la mafia en los últimos años y es el más grande encontrado en el Caribe colombiano.
Los organismos de inteligencia señalan que se usan más en el Pacífico, pues las zonas selváticas facilitan el camuflaje de los sumergibles. En el último año allí han sido descubiertos ocho semisumergibles de la mafia, cuatro en aguas internacionales.
En la región, narcos del norte del Valle tienen un ‘matrimonio’ con las FARC para cuidar los astilleros piratas, donde grupos de 10 y 15 personas trabajan hasta cinco meses seguidos en cada nave, sin salir de la zona para que no haya fuga de información.
Allí es donde más se está moviendo el negocio de los semisumergibles. Hace una década lo más común era utilizar buques pesqueros para llevar los narcóticos a México y Centroamérica. Poco después pusieron los ojos en las lanchas rápidas (go fast) que pueden hacen rutas de centenares de millas.
“Con el tiempo, los narcos cambian las modalidades de tráfico. Desde hace cinco años comenzaron a aparecer los submarinos”, explica el capitán Juan Carlos Molano, comandante del Cuerpo de Guardacostas del Pacífico.
En el caso del gigante descubierto de La Guajira, ingenieros y obreros pagados por la mafia construyeron la nave con fibra de vidrio y le pusieron dos motores, utilizados comúnmente para buques pesqueros.
Además estaban listas las instalaciones para un GPS e instrumentos básicos de navegación y de comunicación. Los planos del semisumergible guajiro se encontraron en un caserío cercano, región que, durante la construcción, estaba vedada para los pobladores de la zona.
Gigantes invisibles
Pero, ¿por qué los narcotraficantes le apuestan a estos aparatos acuáticos? La respuesta es que son difíciles de detectar por los radares y desde el aire.
Estas embarcaciones navegan casi al nivel del agua y, como el caso de la hallada en La Guajira, sobresalen del agua solo la escotilla y unos tubos de escape, artefactos que miden medio metro.
“Son muy pequeños para ser detectados por el radar o desde un avión”, explica el almirante Gabriel García, comandante de la Fuerza Naval del Caribe.
Otra de las ventajas para los ilegales es que, a diferencia de las lanchas go fast, estos no dejan ninguna estela en el mar, por lo que su paso se hace casi invisible por el mar.
En los últimos años ha habido importantes incautaciones, como el descubierto en 2000 en la vía Bogotá-Facatativá, que tuvo apoyo de la mafia rusa, medía 36 metros de largo y podría cargar, según dijo la policía de ese entonces, 150 ton de droga.
En capacidad y tecnología, los submarinos de nueva generación están lejos de los primeros que encontraron recientemente. Como el descubierto por el DAS hace 13 años en una bodega de Barranquilla. Tan solo podía cargar dos toneladas de droga y viajaba desde San Andrés a países de Centroamérica.