juan.arvizu@eluniversal.com.mxCampeona de la permanencia voluntaria en la tribuna, Rosario Ibarra se mantiene firme, “hasta que sea necesario”, con el ánimo de siempre, aunque allí está sola a las 19:40 horas, en la inmensidad del presídium del que otros ya quieren arriar banderas.
Es la noche de un día de versiones perredistas de que “ya merito”, nada más es de esperar a las 13 horas; que no, mejor a las 14 horas, pero como se cruzó la comida, será después. Nada más es de esperarse a las 20 horas, y si no pasa nada, es que no pasa nada.
Los noticiarios vespertinos piden las crónicas de la despedida. “¡Vas, vas al aire con la imagen de la tribuna, cuando se bajen!” Pero nada sucede. A falta del episodio final de la toma de tribuna, por un debate petrolero que se extienda desde ahora y hasta el último día de agosto, los noticiarios difunden los diálogos en el infierno entre Andrés Manuel López Obrador y Carlos Navarrete.
El éxito de EL UNIVERSAL, lo que se dicen López Obrador y Navarrete, ocupa el vacío político. Era “seguro” que se bajaban de la tribuna, dicho con hora y detalle por Ricardo Monreal, el mismo que proclamó el inicio de la resistencia de los senadores, el 10 de abril.
La reportera de televisión, Selene Ávila, recibe la expectativa de su redacción: “Estamos listos para que abran la señal”. Incluso, el Canal del Congreso difunde imágenes de ese mar de la tranquilidad y del tedio que ha sido el presidium de la vieja casona de Xicoténcatl, en el que de un momento a otro iba a nacer un nuevo Paricutín.
Y nada, se quedan con las ganas, los medios instantáneos, y los meseros que atienden tras la tribuna el hambre y la sed de 24 horas de los ocupantes; igual que los vigilantes, los intendentes: “¿Ahora sí (se van)?”.
La media tarde es hora pico en la tribuna: además de doña Rosario, acampan Yeidckol Polevnsky, Rosalinda López, María Rojo, Carlos Sotelo, Lázaro Mazón. Otros más, como el cometa, van y acaso regresan.
La idea de arriar banderas vuelve con los aires de lluvia y René Arce y sus cuentas de que 18 de los 26 perredistas consideran que ya es suficiente, que “el avance se logró”.
Es jueves maldito, o sea, el día en el que a los senadores los domina el amor al terruño y le da por regresar al pueblo. Quizá por eso las cuentas de Arce.
Pero en la visión de Alejandro González Yáñez (PT), aún no hay acuerdo, aunque “estamos avanzando mucho, mucho, bastante”. Sin detalles: hay avances. Nada específico, sólo que se tiene “la columna vertebral”.
Unos juegan a la adivinanza; otros como Arturo Núñez salen crispados, y sola o casi sola en la tribuna, llena de energía, Rosario Ibarra, lidera el campeonato de permanencia voluntaria.