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Es cuidadosa en extremo de todo lo que dice. Ni una palabra de más. Nada fuera de lugar. Sin embargo, cuando Silvia Luna Rodríguez, la nueva coordinadora de la bancada de Nueva Alianza en la Cámara de Diputados, escucha la pregunta sobre Elba Esther Gordillo, de inmediato exclama: “¡Ella es mi líder!”
Luego, ya sin algún nuevo cuestionamiento, como para que no queden dudas, agrega: “Yo pertenezco al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Y cuando termine esta Legislatura retornaré al trabajo en mi organización, si es posible en las aulas y en todo lo que pueda hacer para mejorar las condiciones de trabajo y la labor del magisterio”.
Aún está en la oficina de la presidencia de la Comisión de Ciencia y Tecnología en San Lázaro. Junto al escritorio hay varias cajas con algunas de sus pertenencias. En un muro, en la antesala, una pancarta que colocaron sus colaboradores con la leyenda: “Felicidades”. En unas horas más, acudirá por primera vez a una sesión de la Junta de Coordinación Política.
Silvia Luna Rodríguez se graduó como profesora en una normal rural, trabajó en humildes planteles de la Huasteca potosina, militó en el PRI, ha ocupado diversos cargos en el sindicato de maestros y absolutamente seria dice que su antecesor en la coordinación de la fracción, Miguel Ángel Jiménez, cuenta con todo el respeto de ella y de sus compañeros.
Sin embargo, luego, con ese manejo escrupuloso de la palabra, puntualiza que su labor será acatar las decisiones producto del trabajo colegiado de los legisladores del Panal. En ningún momento, sentencia, habrá de su parte actitudes individualistas o protagónicas.
Ella y los demás integrantes de su bancada escucharon el martes de la semana pasada a Miguel Jiménez, quien les dijo que por las circunstancias y la agenda legislativa, entre otros asuntos, dejaba en la mesa la posibilidad de ser sustituido en la coordinación. Al día siguiente el relevo se consumó.
Hermética, Silvia Luna nada dice al respecto. “¿Por qué el cambio en estos momentos?. Bueno, pues responde a la necesidad de privilegiar el trabajo de equipo, aumentar la comunicación interna. Lo hicimos apegados a nuestros estatutos y sin mayores conflictos”, señala.
Mientras tanto, la oficina que fue de Miguel Ángel Jiménez permanece vacía. El diputado no estuvo ayer en San Lázaro. No respondió a los llamados telefónicos. No habló de lo que hará. Sin embargo, sus cercanos aseguraban que él analizaba si continuará como legislador o pedirá licencia.
“Lo repito, Miguel Ángel Jiménez es un hombre preparado, capaz, respetuoso y respetable. Estoy segura de que seguiremos contando con su valiosa participación”, manifestaba por su parte Silvia Luna.
Ella dice que no le dolió renunciar a su militancia en el PRI, porque este partido había abandonado el programa social que abanderó durante tanto tiempo. “No me di la oportunidad para sentir tristeza porque mis pensamientos, mi emoción, estaban y siguen ocupados en la construcción de este proyecto, el de Nueva Alianza”, dice.
Silvia Luna Rodríguez participará en las negociaciones cuando en el corto plazo se presenten iniciativas que tendrán que ver con la reforma educativa. Pero, con ese cuidado que tiene, no habla del tema. Platica, sí, que acostumbra invitar a escolapios de Aguascalientes para que visiten la Cámara de Diputados. “Pero nunca les he dicho que lo que se hace aquí es bueno o malo, o que hay buenos y malos; ellos deben informarse y analizar, y formar su opinión. Ese es el sentido mismo de la educación escolar”, expresa quien al fin y al cabo es profesora, la que sin reserva, espontánea, define a Elba Esther Gordillo con dos palabras: “¡Mi líder”!