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Velo encubre a funcionarios de Aduanas

Ninguna investigación pesa contra los ex hombres fuertes en el recinto fiscal de Manzanillo, Colima, después de que fuerzas federales hicieran el mayor decomiso de cocaína en la historia en octubre pasado
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FRANCISCO GÓMEZ / ENVIADO
El Universal
Lunes 21 de abril de 2008

francisco.gomez@eluniversal.com.mx

MANZANILLO, Col.— La administración de Héctor Armando Mejía Arce y su equipo al frente de la aduana de Manzanillo, el puerto por donde entraron casi 2 millones de contenedores en los últimos 15 meses, concluyó justo en el momento en que el buque Esmeralda, con bandera de las Islas Marshall, atracó en los muelles y dejó los dos contenedores donde se aseguraron el pasado 30 de octubre 23.5 toneladas de cocaína colombiana destinada al cártel de Juárez y Sinaloa.

Ese mismo día, apenas unos minutos después de que se descubrió el que es el mayor aseguramiento de droga en la historia a nivel mundial, Mejía Arce —de manera “voluntaria”, según versiones oficiales— pidió resguardo en las instalaciones de la Sexta Zona Naval. No volvió jamás a la que fue su oficina durante casi 11 meses.

Información de la Procuraduría General de la República (PGR), la Aduana local, la Capitanía del Puerto, la Sexta Base Naval, Policía Federal Preventiva (PFP), Administración Portuaria Integral (API), la Policía Municipal de Manzanillo y la Asociación de Agentes Aduanales de Manzanillo revela que incluso el funcionario se fue de aquí sin ver a nadie. La versión oficial de la aduana es que “por seguridad” se le concentró en la ciudad de México.

Precisamente en el DF despacha Luis Roberto Patrón Arregui, quien fue jefe de Mejía Arce en esta aduana. Ahora es alto funcionario del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Este hombre estuvo en el centro de la polémica por el ingreso de casi 90 toneladas de efedrina propiedad del empresario de origen chino Zhenli Ye Gon a través de este puerto, en el cual la capacidad de revisión del total de carga —según el director de la API, José Luis Iberri, y de la PGR— es de apenas 10% en forma conjunta.

La historia del decomiso histórico de las 23.5 toneladas de cocaína es totalmente diferente a lo ocurrido en la aduana de Altamira, donde el Ejército aseguró casi 12 toneladas de esa droga el 5 de octubre pasado y detuvo a cinco de los presuntos narcotraficantes, además de que a partir de esa acción se detuvo y arraigó a nueve funcionarios aduanales. En Manzanillo, el operativo de la Secretaría de Seguridad Pública federal no derivó en investigación alguna hacia aduaneros, pese a que éste ya había aprobado la salida del puerto de los contenedores con la droga.

Y es que en esta aduana, Mejía Arce siempre fue considerado entre la gente de confianza de Patrón Arregui. No por nada durante la gestión de su jefe aquí ocupó el cargo de subadministrador de Recintos Fiscales, lo cual lo colocó como el segundo hombre en importancia dentro de la aduana de Manzanillo.

Al inicio del sexenio, Patrón Arregui fue frenado en su aspiración de ser el titular de la Administración General de Aduanas por intermediación de su “protector”, José Guzmán Montalvo, por lo que tuvo que aceptar el cargo de administrador general de Innovación y Calidad del SAT debido a las críticas que recibió de legisladores por su actuación en el caso Ye Gon, escándalo en el cual Mejía Arce siempre mantuvo un perfil bajo, ante la lluvia de sospechas hacia el personal de aduanas.

Esa misma actitud mantuvo al ser decomisado el mayor cargamento de cocaína en octubre pasado. Prácticamente no salió durante casi ocho días de las instalaciones navales, mientras se realizaban los peritajes y análisis de la droga decomisada al cártel del Pacífico, la organización criminal cuyos miembros son los que aparecen más en las investigaciones o procesos por narcotráfico en Colima.

Se habló de un posible arraigo en su contra. Pero la respuesta siempre fue el silencio oficial. Nada, ni él ni ninguno de los hombres de su administración fueron arraigados o interrogados. Entre su gente había otro de los hombres fuertes, Ardelio Vargas Carrillo, hijo de quien fuera el primer director de la AFI-PFP y actual director del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi), Ardelio Vargas Fosado.

El Cenapi es el centro documental y de inteligencia sobre el hampa. De ahí que el padre disponga de toda la información directa sobre barcos, aviones, vehículos y personas sospechosas o con vínculos con el narco.

Su hijo, en el momento en que se dio el decomiso de las 23.5 toneladas de cocaína colombiana, era el responsable de la supervisión de los recintos fiscales dentro de la Aduana de Manzanillo.

EL UNIVERSAL buscó al ex administrador de la aduana Héctor Armando Mejía, y de él sólo se sabe que sigue dentro de la estructura de la Administración General de Aduanas con el cargo de administrador.

De Vargas Carrillo sólo se dijo que él no trabaja dentro de la institución, mientras que el titular del área de Inteligencia de la PGR, Ardelio Vargas Fosado, no se le pudo localizar en su oficina por estar en “reuniones”.



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