ricardo.ceron@eluniversal.com.mxyanet.aguilar@eluniversal.com.mxLas posiciones de los intelectuales, escritores y científicos frente a la toma de las tribunas de las Cámaras de Diputados y Senadores por parte de legisladores del Frente Amplio Progresista —expresadas ayer en varios medios de comunicación— muestran divergentes posiciones sobre el tema. Algunos de ellos, consultados por EL UNIVERSAL, niegan que exista una confrontación en el sector cultural por este asunto.
El escritor José de la Colina, quien se sumó a una carta abierta que cuestiona la toma de tribunas, negó que dicho desplegado fuera un asunto de grupos: “No hay ningún grupo, no se trata de grupo o de formar uno. Son sentimientos políticos y sociales que tenemos unas personas, que estamos de acuerdo en algunas cosas, pero que en ningún momento tenemos una actitud de grupo. En ocasiones hay alguien que toma una iniciativa y en ese sentido ha sido de la revista Letras Libres, pero yo no soy colaborador permanente de la publicación.
De la Colina expresó su opinión personal sobre el tema: “Me parece que efectivamente los señores que han secuestrado el recinto del cuerpo Legislativo no son políticos, sino verdaderos gángsters, y López Obrador se acerca cada vez más al fascismo, porque no quiere que se arreglen los asuntos a través del diálogo, lo que está haciendo es una política gansteril.
El escritor Rafael Lemus, quien también firmó el desplegado dijo: “No sé si sea una confrontación de grupos de intelectuales, no tengo una opinión al respecto”.
Desde Guadalajara, el escritor Fernando del Paso —cuyo nombre ha aparecido como parte del Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo— , en entrevista dijo que no ha firmado ningún comunicado con su posición frente al tema, en relación con una carta que menciona el miércoles otro diario de circulación nacional, y que lo que piensa del asunto lo ha expresado en una serie de artículos. “Yo no firmé ese comunicado, la nota está equivocada.”
Elena Poniatowska dijo desconocer el desplegado y la carta publicados. “Yo no puedo hablar porque no se qué han dicho otros intelectuales, no he leído, estuve en Providence y no sé”.