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Sólo para el Frente la inmensidad del Senado

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Juan Arvizu
El Universal
Sábado 12 de abril de 2008

juan.arvizu@eluniversal.com.mx

A las cuatro de la mañana, Rosario Ibarra despertó en la cama que formó con escaños en el salón de sesiones de Xicoténcatl, epicentro del movimiento político de muchas adelitas en la calle y pocos legisladores en la tribuna tomada el jueves por el Frente Amplio Progresista (FAP).

Iba a amanecer el segundo día de resistencia, cuando el FAP fue dueño por entero de la casona de Xicoténcatl.

La sede del Senado era toda para los pocos legisladores del PRD, PT y Convergencia que tomaron la tribuna el jueves.

A esa hora, con los senadores comisionados a velar ya despiertos, Ricardo Monreal tuvo la puntada de soltarse en soliloquio, desde lo que llamó “la inmaculada tribuna que fue violada tumultuosamente (el jueves)”.

Hasta agradeció los tacos cortesía del senador Alberto Anaya, que se sirvieron en el salón de sesiones, como primera cena de la resistencia.

La puntada de “abrir sesión” de madrugada puso en acción a los reporteros de televisión y radio, que registraron el monólogo zacatecano.

Acabado el “debemos sentirnos muy satisfechos” de la toma del Senado, que pronunció Monreal, Rosario Ibarra salió a su casa a darse un baño, cambiar sus ropas y cargar con una bolsa para dormir, que utilizará en las noches que vengan.

Las adelitas de la calle de Cuba cantaban cuando pasó por allí. La saludaron entusiastas:

—Somos la brigada Jesús Piedra Ibarra, me dijeron y me dio mucho gusto.

En esa movilización política otro grupo de activistas lleva el nombre de la senadora defensora de derechos humanos.

Al mediodía era notorio el vacío político a la toma del Senado. Estaban en el presidium Rosario Ibarra, Alfonso Sánchez Anaya, Francisco Castellón, José Guadarrama, Josefina Cota y Salomón Jara.

Había más periodistas que políticos del FAP. Más tarde llegaron los relevos: José Luis Lobato, Alejandro González Yáñez, Gabino Cué y Dante Delgado.

Sin subir a la tribuna ni a saludar, Pablo Gómez se paró frente a los guardianes del movimiento e intercambió comentarios de esa toma light que le da risa, por sus fallas.

A la una y media de la tarde, la casona de Xicoténcatl era en los hechos un tranquilo cuartel del Frente, al que llegaron sus líderes diputados: Javier González Garza (PRD), Alejandro Chanona (Convergencia) y Ricardo Cantú Garza (PT).

El senador Carlos Navarrete consujo el coloquio de los líderes del FAP, que la noche anterior llamó “Estado Mayor Parlamentario”, denominación que ya no utilizó ayer.

Monreal, el del albazo a la mayoría de senadores del PRD y que había madrugado con un discurso “con falta de quórum” se había ido a descansar.

Y el FAP se quedó esperando la respuesta a su demanda: un debate amplio, profundo y sin simulaciones sobre la reforma en materia petrolera.

Nunca llegó ningún mensaje del PAN y PRI, la contraparte en este conflicto. Entonces, Navarrete buscó a Manlio Fabio Beltrones, le pidió una reunión con la Junta de Coordinación Política, el lunes.



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