francisco.gomez@eluniversal.com.mxLa Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) aseguró que hay al menos cinco elementos contundentes que comprueban que detrás del fallido atentado al parecer contra el jefe Pegaso, Julio César Sánchez Amaya, ahora con el denominativo Júpiter, está la participación del cártel de Sinaloa.
En un documento interno de la SSP local, al que tuvo acceso EL UNIVERSAL, se señala cómo se concatenan con el fallido atentado una serie de hechos vinculados al crimen organizado y que ocurrieron en la ciudad de México, además de que sí se encontraron rastros del explosivo plástico conocido como C-4.
La Procuraduría General de la República (PGR) insistió en que en realidad lo que sucedió en el pretendido bombazo fue una tentativa de homicidio y por ello la investigación debe permanecer en el ámbito del fuero común.
Según funcionarios de la SSPDF, por eso la PGR no invocó su facultad para atraer el caso; no obstante, el expediente les fue enviado por las autoridades de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.
El documento de la SSP revela que se “han encontrado elementos para presumir que la explosión ocurrida el 15 de febrero de 2008 pasado sobre avenida Chapultepec es una acción del crimen organizado” con nexos con grupos delictivos de Tepito.
La presunción de las autoridades se basa en el análisis de los siguientes hechos: la captura, el 18 de diciembre, de tres policías, Carlos Gerardo García Acosta, José Mario Edgar Flores y Armando González, y dos civiles, Remigio Alvarado y Elpidio Huerta, en la colonia Arenal Tepepan, delegación Tlalpan.
Ellos fueron el primer eslabón en esta cadena de hechos en los que aparece, según las autoridades policiacas capitalinas, el cártel de Sinaloa, ya que se les aseguró un arsenal y entre ello chalecos con la leyenda FEDA (Fuerzas Especiales de Arturo Beltrán).
Casi un mes después en circuito Fuentes del Pedregal, en la delegación Magdalena Contreras, se detuvo con un arsenal similar a tres sujetos más, José Luis Ochoa, Javier de la Cruz y José Guadalupe Laguna, quienes se identificaron como miembros de una organización del narcotráfico, inicialmente del grupo de Los Zetas, pero al final se supo que eran en realidad afiliados del cártel de Sinaloa.
Tres días después de ello, el 22 de enero, elementos de la SSP federal catearon tres casad en las delegaciones Coyoacán, Jardines del Pedregal y en San Ángel Inn. Ahí se detuvo a 11 presuntos miembros del cártel de Sinaloa con arsenal y chalecos con la leyenda FEDA.
El 13 de febrero, dos días antes del bombazo, policías del DF capturaron en la colonia Portales a siete delincuentes, uno de ellos, Rogelio Mena Ruiz, El Chilango, aceptó que eran integrante del cártel de Sinaloa.
Y un hecho relevante fue el que uno de los detenidos en la colonia Portales, Ezequiel Mireles, mostró una credencial del IFE que tenía como domicilio, Cerro Dos conejos 173, colonia Romero de Terreros, el cual fue una de las casas cateadas un mes antes por policías.