nurit.martinez@eluniversal.com.mxEl Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) cuenta con un decálogo para la formación de “líderes sindicales” que les enfatiza que han llegado a la dirigencia “no para ver qué sacan, sino para ver qué pueden aportar”; otorgar no a quien es “amigo” o “compadre”; ni “favorecer a incondicionales”, pero tampoco convertirse sólo en un “levantadedos”.
Con el nombre de “El Perfil del Líder Sindical”, el documento ha sido expuesto ante dirigentes y cuadros medios de las secciones estatales, en donde se han formado los actuales dirigentes sindicales de la renovación del SNTE, que encabeza Elba Esther Gordillo Morales.
De acuerdo con información de la dirigencia de ese sindicato, desde 1997 a la fecha, han sido formados más de diez mil cuadros, a través del programa Mil Líderes que consiste en el financiamiento de posgrados como maestrías, especializaciones, diplomados y doctorados, además de idiomas.
El documento de formación de líderes sindicales, al que tuvo acceso EL UNIVERSAL, está orientado a todos los cuadros medios y altos de la dirigencia del SNTE. En este documento de tres cuartillas y 44 postulados de actuación incluye un mecanismo para la autoevaluación conforme a las diez características delineadas en ese texto de formación de liderazgo sindical.
Invita a los maestros dirigentes a valorar esas diez características, cada una con valor de un punto: “¿qué calificación obtendrías?” respecto a la procedencia democrática de su puesto; su capacidad para obtener un diagóstico; el nivel de honestidad con el que se maneja; cuanta claridad tiene de lo que se quiere alcanzar; el nivel de compromiso con el proyecto sindical, entre otras.
De igual manera le pide al dirigente medir la seguridad en sí mismo; su capacidad de negociación; el trabajo en equipo; su sentido de responsabilidad; y la disposición que muestra para atender necesidades sindicales o personales de los agremiados.
El documento que sirve de base para la capacitación de la dirigencia magisterial advierte que “no es posible dejar al azar la aparición del liderazgo que reclaman los trabajadores, esperar la emergencia milagrosa de un conductor excepcional”.
“Es preciso desarrollar proyectos, que se encaminen al desarrollo de los líderes que necesita el SNTE. En eso estamos”.
Uno de los puntos con los que abre el manual de capacitación de líderes del magisterio es en la construcción de esos liderazgos, y cuestiona a la dirigencia: ¿De qué sirve un liderazgo de incuestionable si es incapaz de leer correctamente su entorno, de medir la correlación de fuerzas, de construir estrategias viables, de ayudar solo a los suyos? ¿De qué sirve un excelente líder, si su liderazgo es “sordo”?
Como parte del texto se rescatan también 10 frases que ilustran la “demanda de mejorar la actuación de la dirigencia”, como la que lanza sobre el manejo de las cuotas: “Un claro manejo de los dineros ajenos, ni el sueño nos quita; pero también hay que ser honestos en cuanto a lo que decimos... y honestos en nuestra forma de conducirnos con los demás”.
El decálogo también pide, dentro del capítulo de compromiso con el proyecto, realizar una especie de juramento de declaración de profesión de la dirigencia sindical que implica la “lealtad” a todo lo que se realiza en su interior; por lo que se les “demanda” lealtad a los principios, a los estatutos, al código de ética sindical, a los programas de organización y “creer no sólo en lo mío, sino también en lo de los demás”.