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Hidalgo, feudo de ‘zetas’

El grupo de sicarios del cártel del Golfo se ha asentado en una docena de municipios de esa entidad, donde amenaza y asesina a policías
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JOSÉ GERARDO MEJÍA
El Universal
Viernes 21 de marzo de 2008

sociedadyjusticia@eluniversal.com.mx

A finales de 2007, el director de la Policía Ministerial de Hidalgo, Ahuizotl Hideroa Juá-rez, estaba en su oficina cuando su secretaria le dijo que había recibido un regalo por el que tenía que firmar de recibido.

La caja del obsequio —abierta en medio de un gran despliegue de seguridad— contenía los zapatos que el ministerial había dejado debajo de su cama un día antes, como muestra de que podían entrar a su domicilio sin invitación.

El hecho no fue confirmado por la Procuraduría estatal, pero fue la alerta general: unos 200 de los 300 policías ministeriales que tiene la entidad han sido asignados en los últimos meses como escoltas de funcionarios, empresarios y personajes destacados.

De acuerdo con datos recabados entre autoridades judiciales, Hideroa Juárez ha asignado hasta 20 uniformados alrededor de su casa para garantizar su protección, principalmente contra Los Zetas, grupo vinculado al cártel del Golfo y autor del regalo.

Los Zetas se han asentado en una docena de municipios del estado de Hidalgo, incluida su principal zona turística, para tomarla como segunda base de operaciones en el país, a 50 minutos de la ciudad de México, de acuerdo con datos confirmados en el Cisen.

Como tarjeta de presentación de los sicarios, desde diciembre pasado se pueden ver en la página de YouTube tres videos que están relacionados con algunas de las 27 ejecuciones que se reportaron en 2007 en esta y otras entidades.

Dicha estadística ha sido reducida por las autoridades estatales a frases como “Son hechos aislados”, “Crímenes pasionales”, o “Somos tiradero de cadáveres”.

Las imágenes muestran zonas de operación —en las que sus habitantes han confirmado vuelos rasantes de avionetas—, víctimas, fotos con líderes del grupo, ejecutados de bandas rivales y las camionetas de sus traslados.

En sus videos Los Zetas dicen: “Pinches dedos, van a seguir cayendo, uno a uno, pa’ que aprendan a respetar y no morder la mano de quien los alimenta. Zetas hidalguenses nueva generación”.

El 15 de mayo de 2007 fue detenido un grupo de hombres fuertemente armados en el municipio de Apan, señalados como zetas, lo que confirmó en los hechos su presencia en Hidalgo. Varios de sus líderes son originarios de esta entidad.

El video muestra el tramo carretero en el que se encuentra el restaurante El Duende; a unos metros fue ejecutado el 19 de septiembre de 2007 el entonces secretario de Seguridad Pública, Marcos Manuel Souverbille, cuando manejaba su camioneta. Iba con el empresario Mario Covarrubias. En una foto se ve a Souverbille tendido en el piso de su camioneta luego de recibir 20 balazos, casi todos en el rostro. Covarrubias salió con heridas leves, y tras estar unas horas hospitalizado, se “autodesterró”.

Durante el peritaje, el personal de la Policía Ministerial bloqueó el acceso a fotógrafos, extendiendo impermeables frente a las cámaras hasta que se llevaron el cadáver al forense, por lo que esa es una de las primeras fotos que se conocen de la ejecución.

Además, en las grabaciones hay lugares turísticos como los Prismas Basálticos y fotos de varios hoteles de esa zona, donde supuestamente se han hospedado los sicarios, así como de la alcaldía de Huasca de Ocampo.

El llamado Z-12, Luis Reyes Enríquez, detenido el 24 de junio de 2007, está en una foto a un lado de su camioneta en el municipio de Atotonilco el Grande, dato que confirma que el líder de Los Zetas ya estaba ubicado.

El 24 de junio se informó que Z-12 fue aprehendido en ese municipio, aunque una versión extraoficial establece que ocurrió en Pachuca.

Posterior a dicha detención, fueron ejecutados el ministerial Javier Pérez Olivera y José Luis Hernández, hijo del propietario del hotel en donde los supuestos zetas se reunían cuando fueron detenidos, Las fachadas de esos lugares también aparecen en el video.

En promedio, las ejecuciones ascienden a un policía muerto cada 30 días. El 14 de septiembre de 2007 fue ejecutado Leonel Martínez Hernández, comandante de la Policía Ministerial adscrito a la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo (UMAN) en la ciudad de Pachuca.

Su cuerpo fue encontrado en un lugar conocido como Los Jales. Tenía varios cortes en la piel, estaba vendado de la cabeza y con huellas de tortura. El forense afirmó que murió por asfixia; sin embargo, el ex militar fue golpeado de tal forma que cuando le retiraron los vendajes, su cabeza era una masa uniforme. Su muerte está relacionada con el hallazgo de un laboratorio clandestino en Ciudad Sahagún en 2006.

Otra ejecución vinculada al laboratorio es la de Jorge Jiménez, ex comandante de la Policía Judicial cuyo cadáver fue arrojado a un canal de aguas negras en Pachuca, ya que al parecer él fue quien detectó el sitio clandestino. Su cuerpo mostraba ataduras en pies y manos, y muestras visibles de tortura luego de haber sido levantado el viernes 15 de junio en Tulancingo por cuatro sujetos fuertemente armados.

Un caso más es el de Pedro Sagahón, director del Centro de Control, Cómputo y Comando (C-4), quien en los primeros días de diciembre recibió una corona con la leyenda “Pedro Sagahón, te vamos a extrañar”. Sagahón, hombre recio con grado de oficial de infantería, según su currículo, con un curso especializado en protección a funcionarios —como lo fue del ex gobernador Manuel Ángel Núñez Soto—, no lo pensó dos veces... renunció de inmediato.

Sin embargo, sus superiores rechazaron la dimisión con el argumento de que iba a generar inestabilidad en el estado. La misma explicación escuchó el aún director general de Seguridad Pública y Tránsito de Hidalgo, Sixto Hoyos Zamora, quien recibió como regalo una gallina sin cabeza.

Las amenazas contra Sagahón fueron confirmadas el 8 de enero por el secretario de Seguridad Pública, Damián Canales, pero en el resto no se ratificaron los hechos.

En 2007, el gobierno estatal anunció un millonario incremento para combatir a la delincuencia. Estos recursos no han servido para corregir la página de internet de la Procuraduría hidalguense, ya que Leonel Martínez se mantiene como comandante de la UMAN, a pesar de haber sido asesinado en septiembre.

En cuanto a Souverbille, un día después de ser ejecutado, se le rindió un homenaje donde el gobernador de Hidalgo, Miguel Osorio Chong, afirmó que “no habrá línea de investigación que no se siga”; sin embargo, a esa hora en el lugar del crimen los sellos estaban rotos, como si nada hubiera pasado.



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