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La Procuraduría General de la República (PGR) investiga la relación entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la red del narcotráfico que encabezaban Juan Diego Espinoza Ramírez, alias El Tigre y su pareja Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Pacífico.
Autoridades de la dependencia revelaron que al menos tres colombianos detenidos en noviembre pasado en el Distrito Federal, y que ahora están sujetos a proceso en nuestro país, como parte de la estructura de los operadores financieros del cártel del Valle del Norte de Colombia, colaboraban directamente con El Tigre en sus operaciones con cárteles de la droga mexicanos.
Tito Miller Parra Izasa —considerado uno de los principales contactos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia— así como Horley Renfigo Pareja y Joaquín Alejandro Senderos Higuera —señalados como los más importantes lavadores de dinero del cártel del Valle del Norte— pertenecen a la misma red que negocia la compra de droga con los guerrilleros para proveer a sus socios de México.
Una de las líneas que se sigue en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada indica que a partir de la captura de Ávila Beltrán y su novio —el 28 de septiembre de 2007, en el DF— Parra Izasa y coacusados asumieron las funciones de la pareja como contactos entre los capos colombianos y los mexicanos.
Las autoridades consultadas indicaron que no se descarta que, como parte de sus operaciones, El Tigre y su novia también fueran un enlace con las FARC en las transacciones de compra-venta de droga.
La PGR informó a partir de la aprehensión de Espinoza y de La Reina del Pacífico, el capo colombiano era el enlace entre los narcotraficantes mexicanos de la llamada Federación (alianza de cárteles de Sinaloa y Juárez) con los del cártel del Valle del Norte.
La captura de la pareja obligó a que otros hombres de confianza de la organización colombiana mantuvieran el enlace con los integrantes del grupo criminal que lidera Joaquín El Chapo Guzmán, y este papel le correspondió a Parra Izasa y sus colaboradores.
De acuerdo con la investigación que llevó a prisión a Parra Izasa, Renfigo Pareja y Senderos Higuera, éstos hicieron en México operaciones de lavado de dinero por casi 50 millones de dólares, producto de las operaciones de compra-venta de droga con organizaciones como la Federación y el cártel de Tijuana, con el que las FARC también tienen negocios a través de los narcotraficantes mexicanos.
Los operadores financieros del cártel del Valle del Norte —sujetos a juicio en México desde el 5 de marzo pasado— utilizaron la Casa de Cambio Puebla para transacciones ilegales, la misma empleada por los lavadores de El Chapo Guzmán.
La existencia de esta conexión es otro factor que fortalece la hipótesis de la relación entre los colombianos y los cárteles mexicanos, que también forma parte de una investigación que realiza de forma paralela la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA).