icela.lagunas@eluniversal.com.mxLa casa en donde presuntamente fue armada la bomba que explotó el pasado 15 de febrero cerca de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, está ubicada en la calle 16 de Septiembre número 8, entre la calle Puebla y Salto del Agua, en el centro de Ozumbilla, en Tecámac, estado de México, sin que hasta el momento haya sido cateada o al menos visitada por la policía.
El inmueble, un viejo establo propiedad de Sabino Gutiérrez, es utilizado en la parte frontal como vivienda y el resto es un terreno baldío con tejados desvencijados.
Adrián Leal Gutiérrez, hijo de María Santa Gutiérrez, presumiblemente sería la persona que Karla María de Monserrat Gutiérrez Gallegos, una de las presuntas involucradas en el atentado contra un jefe policiaco del DF, señala como la personas que prestó ese inmueble para armar el explosivo que llevarían Tania Vázquez Muñoz y Juan Manuel Meza Campos, El Pipen.
“Un tal Adrián El Gun, les prestó el inmueble a Óscar Santoyo El Mosco y Daniel Ramírez El Nazi para elaborar el artefacto explosivo y el lugar se encuentra en el centro del pueblo y es fácil de distinguir del resto de las fachadas por su aspecto viejo y abandonado”, relató La Monse, quien está arraigada por la Procuraduría General de Justicia del DF.
Vecinos del centro de Ozumbilla denuncian que en esta casa se escuchan por las tardes y noches detonaciones que hacen cimbrar sus hogares, y que atribuyen a Adrián.
La presencia de cualquier extraño genera la curiosidad y la movilización de los habitantes de Ozumbilla. Sobre todo las mujeres, se comunican con las miradas y con señas advierten de la presencia de gente ajena al pueblo.
En un recorrido realizado por EL UNIVERSAL en Ozumbilla, vecinos aseguraron conocer a un tal Adrián El Gun, a quien un habitante del pueblo, don Juan “N” dijo conocer y describió como un hombre de cuidado, “puros matones”, aseguró.
Frente a la plaza principal y la iglesia se ubica otra casa de la familia Gutiérrez, misma que está rodeada de comercios como una tortillería, una tienda, una carnicería y un salón de fiestas desde donde las trabajadoras vigilan la presencia de extraños.
La vieja casona está habitada por don Andrés y doña Enriqueta Gutiérrez, una pareja de terratenientes de la zona, quienes serían abuelos de Adrián Leal Gutiérrez y padres de María Santa, su madre.
En Ozumbilla vigilan las calles cuatro patrullas. La policía está integrada por al menos diez elementos.