francisco.gómez@eluniversal.com.mxLos grupos de sicarios, amén de actuar cada vez con mayor violencia, son reclutados o contratados por cantidades de dinero más bajas.
Las autoridades calculan que el dinero pagado a estos verdugos por ejecutar a sus víctimas no llega, a veces, ni a 5 mil pesos mensuales.
La tendencia a la baja en “contratos” de sicarios —según funcionarios, expertos y documentos oficiales— tiene que ver con un factor: la existencia de una mayor oferta de quienes buscan afiliarse a los grupos criminales en México.
Si bien entre quienes nutren las filas del sicariato están ex y policías, lo mismo que militares desertores, buena parte de los asesinos a sueldo son jóvenes inexpertos en el manejo de armas, que, atraídos por las ganancias del narcotráfico, se suman a esta actividad.
Pero su alquiler como ejecutores de los cárteles es cada día por menos dinero contra un mayor riesgo de terminar en la cárcel o muerto.
El actual subprocurador de Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, José Luis Santiago Vasconcelos —contra quien un grupo de sicarios pretendió atentar hace poco, pero fueron detenidos— señaló que los grupos criminales han recibido tantos golpes de las autoridades y sus recursos “no son infinitos” que se ven en la necesidad de aprovechar todo lo que tienen a la mano para tratar de reorganizarse ante el embate oficial.
Los primeros miembros de Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, recibían pagos de 300 dólares semanales inicialmente y a los tres meses subían a 600 dólares por proteger a los jefes y ejecutar a los enemigos más importantes de esa organización, según revelaron ante fiscales de la Procuraduría General de la República (PGR) los testigos protegidos con claves Rafael, Eduardo y Karen.
Según sus declaraciones, en el grupo de sicarios hay jerarquías y de acuerdo con ellas, son los pagos.
Sin embargo, hoy hay quienes se contratan en el sicariato por pagos ínfimos, asegura el investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Martín Barrón.
Hay una sobreoferta dentro en esa actividad e incluso, agregó el doctor en Derecho, el rango de edad de quienes se suman al crimen organizado está entre los 15 y 25 años, aunque el mayor número de capturas se da entre los de 25 a 35 años; eso significa que cada día más jóvenes se suman al crimen organizado.
En las organizaciones criminales siempre se requieren mayores ingresos, por lo que sus testaferros también son obligados a secuestrar o vender protección.
El ex subprocurador de la PGR Jorge Campos Murillo explicó que muchos jóvenes se “deslumbran” por el supuesto dinero fácil que pudiera ganarse en actividades ilícitas, pero una vez adentro descubren que eso no es verdad y que es mayor el riesgo de ir a la cárcel o la muerte.
“Es necesario dar a la juventud mayores opciones de ocupación para evitar que sean cooptados por la delincuencia”, propuso.
Ya sean de Los Zetas, del cártel del Golfo; de Los Pelones del de Sinaloa y de Juárez, o de Los Plebes del de Tijuana, los sicarios también han evidenciado carencias en su operar.