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79 años y el dino aún corre

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Juan Arvizu
El Universal
Miércoles 05 de marzo de 2008

juan.arvizu@eluniversal.com.mx

El dinosaurio corre de nuevo. Ha llenado esta noche el Auditorio Nacional, donde se enorgullece de su racha de triunfos, aparenta unidad —la cualidad en la que tiene sus dolencias—, y en voz de su presidenta, Beatriz Paredes, como si fuera un joven de porvenir entero, el PRI proclama que en 2012 tomará el Zócalo al recuperar la Presidencia.

Los miles que ocupan por completo el lugar saltan de sus asientos. Gritan, aplauden, fantasean con el sueño de retornar a la tierra donde el poder es leche y miel.

Transcurre la celebración del 79 aniversario del PRI que no desapareció con la derrota del 2000, y que en el presente es clave en las decisiones del Estado en el cual es oposición.

Llega viejo en sus estructuras, con un cáncer que se aprecia en las ausencias de dirigentes de reciente tiempo, como Roberto Madrazo, y en disputas hasta pintorescas, como las porras y las puyas que se dan entre los nuevos poderosos, los gobernadores.

—¡Arriba Fidel, coño!—, grita con su infalsificable tono de denominación de origen, un jarocho de la mega-porra del gobernador de Veracruz. Herrera Beltrán también es padrino del agua embotellada, la batucada y la orquesta sinfónica que tocó el Himno Nacional, al inicio, y el Himno a la Alegría y la Bamba, al final.

—¡Fi-del, Fi-del!—, es la consigna vespertina más sonora. Pero cuando falta un minuto para las seis de la tarde y con el auditorio con gente de pie, al ser anunciado el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, un estruendo le quita lo alegre a los jarochos.

—¡Enrique-Enrique-Enrique!—, corea estruendosa una batería de ataque de popularidad. Beatriz Paredes llega con puntualidad inglesa, acompañada nada menos que por los senadores Manlio Fabio Beltrones y Jesús Murillo. Con ellos recorre el escenario y saluda a la nata de la dirigencia del dinosaurio que cree ha bebido el elíxir de la juventud.

Con Beltrones y Murillo a su lado, Paredes envía un primer mensaje de fuerza a la clase política más veterana del país, que ve a la triada en la que se ha incluido a Peña Nieto. “Reconstrucción XXI”, es el lema de la fiesta.

La gente aclamará a Luis Donaldo Colosio, en los segundos en que aparece al leer el discurso del 7 de marzo de 1994, en el Monumento a la Revolución. “Amigo, Luis Donaldo”, dirá Beatriz Paredes, al ligarlo a Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Ni un instante para Miguel Alemán, quien bautizó al Revolucionario Institucional y, en consonancia, dará una definición del PRI contra la privatización de Pemex y por el fortalecimiento de la empresa. Durante más de 50 minutos oyen a Paredes, liderazgos del corte de Dulce María Sauri, Enrique Jackson, Francisco Labastida, y 16 de los 18 gobernadores (Faltaron Humberto Moreira y José Reyes Baeza), ante quienes advierte: para ganar les basta que se unan. Pero antes de 2010, el PRI tiene el reto de llegar a su postergada 20 asamblea nacional. Y sin embargo, el dinosaurio corre.



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