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A las 13:13 horas entró al salón de sesiones del Senado un emisario de San Lázaro, el diputado Carlos Chaurand, a correr la cortesía de avisar que con la pena, pero no pasó la ley Gestapo, la que autorizaría los cateos sin orden judicial.
El guanajuatense Chaurand abrazó a senadores que llevaban los primeros 20 minutos de alegatos sobre la Ley General para el Control del Tabaco, que también huele a disparate.
Como ya es el estilo del actual Congreso, las inconsistencias de las nuevas leyes, “ya se parcharán después”. Saludó a Manlio Fabio Beltrones (PRI), a Santiago Creel (PAN) y a Carlos Navarrete (PRD), quienes capitaneaban a sus bancadas, en la primera fase de un debate de tres horas, en el que no se admitieron enmiendas a la minuta que la semana pasada enviaron los diputados.
José Luis Lobato, de Convergencia, quien aseguró que el resto de su vida fumará tabaco, argumentó en contra de la ley. Fue paladín del humo, en tribuna. El pleno desoyó que sería aprobada una sarta de absurdos.
La mayoría tampoco accedió a la propuesta de Francisco Javier Castellón Fonseca (PRD), de dictar medidas de apoyo a los campesinos tabacaleros, que resultarán afectados por la Ley para el Control del Tabaco.
Como estaba escrito, pasó la ley entre aplausos de la bancada del PAN y la sentencia de Lobato y Castellón de que habrá lluvia de amparos por parte de fumadores.
Carlos Navarrete, durante la sesión, recibió expresiones de solidaridad de otros senadores, a raíz de las agresiones que padeció el domingo, por parte de un grupo de su propio partido.
Manlio Fabio Beltrones dijo a los reporteros que “esa intolerancia no la debemos permitir”.
Todavía la bancada del PRD analizaba en privado la bronca del domingo, cuando el priísta Beltrones señaló que aquella violencia proviene de “un movimiento que no tiene destino”.
Los perredistas en Xicoténcatl cerraron filas, en contra de “los odios” en su partido, como señalaría Navarrete, en una declaración amarga. “Hay grupos convencidos de que el PRD debe ser una secta de radicales y rijosos”, que tienen como instrumento al “insulto y la agresión”.
A las 12 horas, con una hora de retraso dio inicio la sesión, sin los legisladores del PRD que afinaban una declaración, que leyó Carlos Sotelo, de respaldo a Navarrete y al diputado Javier González Garza.
Ya instalados en los trabajos del pleno, los perredistas se involucraron en los distintos temas del orden del día, y uno de ellos, el zacatecano Tomás Torres, dirigió un saludo inesperado al senador Jorge Mendoza (PRI), aquel de la marca de 1.5 millones de cartas enviadas de gratis.