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Las procuradurías General de la República y de Justicia del Distrito Federal investigan la implicación del llamado cártel de Tepito en la ejecución del fallido atentado del viernes pasado en contra de mandos policiales capitalinos.
La organización criminal conocida como el cártel de Tepito, asentada en este barrio capitalino, se dedica al narcomenudeo y al tráfico de armas y mantiene relaciones con cárteles de operación nacional.
Autoridades de ambas dependencias coincidieron en que una de las líneas de investigación apunta a que esta organización operó la colocación del artefacto explosivo el viernes pasado, en un posible ajuste de cuentas contra policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) capitalina.
Las autoriadades investigan la relación entre el cártel de Tepito, el hombre que colocó la bomba y un sicario del cártel de Sinaloa que fue detenido en días pasados con un cargamento de armas de alto poder.
En primer término, se informó que se busca el nexo entre el cártel de Tepito y Juan Manuel Meza Campos, alias El Pipen —el sujeto que perdió la vida cuando el artefacto que llevaba estalló antes de tiempo en avenida Chapultepec—, así como de su acompañante Tania Vázquez Muñoz, la joven que resultó herida y que reside en la unidad habitacional Plan Tepito.
Además, se indicó que ya está identificado el número de placas del vehículo que se observa en el video y que abordaron Tania Vázquez y Meza Campos antes del estallido, aunque no se ha revelado.
Las primeras indagaciones apuntan a que El Pipen ya contaba con antecedentes penales por narcomenudeo en otras entidades del país, como el estado de Guerrero.
Adicionalmente, se busca verificar si son ciertas las versiones de que llegó hace hace algunos meses a la ciudad de México para operar como vendedor de drogas al menudeo para los traficantes de Tepito, específicamente para encargarse de la distribución de narcóticos en la delegación Cuauhtémoc.
Además, las autoriades presumen que Rogelio Mena Ruiz, alias El Chilango, quien fue detenido el 13 de febrero pasado en la colonia Portales en posesión de armamento de alto poder, y que confesó ser miembro del cártel de Sinaloa, también pertenece a las células de traficantes de armas del cártel de Tepito.
Las autoridades consultadas indican que también se averigua si el atentado buscaba ser un acto de represalia por las pesquisas que se realizan desde 2007 en el ámbito local y federal, contra las células que trafican droga y armas en el barrio de Tepito.
Se informó que también se indaga la posible participación de policías en la planeación del fallido atentado del viernes, ya que las investigaciones realizadas revelan que para la colocación del artefacto El Pipen tenía información precisa sobre la hora y el lugar en la que estaría el jefe policiaco al que presuntamente estaba dirigida la agresión, por lo que se indaga si existió delación por parte de su grupo cercano de colaboradores.
Ayer, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, subrayó que frente a los acontecimientos del pasado viernes “si el objetivo era intimidar, no lo van a lograr; hay un programa de seguridad y vamos a seguir adelante hasta que cumplamos ciento por ciento de nuestras metas”.
Dijo además que el secretario, los subsecretarios y directores de la Secretaría de Seguridad Pública, cuentan con el respaldo ilimitado del gobierno de la ciudad.
Después del acto inaugural de la trigésimo cuarta unidad de Protección Civil se le preguntó a Ebrard si reforzará su seguridad personal.
Respondió: “No creo que sea necesario, es suficiente”, dijo al agregar que para el caso de otros funcionarios se mantendrán los sistemas de seguridad que se tienen actualmente.
Al acto también asistió el subsecretario de la policía local, Luis Rosales, en contra de quien se asegura iba destinado el atentado.
Rosales dijo que mantendrá la misma vigilancia en torno a su persona que con la que contaba antes del bombazo del viernes.
Rechazó que haya temor de su parte y de otros mandos de la policía, luego de conocerse que él era el objetivo en el atentado que se buscaba perpetrar.
Al término del acto, tanto el jefe de Gobierno como los altos funcionarios que acudieron al mismo se retiraron del lugar rodeados de una fuerte escolta integrada por tres motopatrulleros y con al menos cuatro vehículos de escolta que seguían en convoy a las autoridades.