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TORREÓN, Coah.— Un enfrentamiento del Ejército y fuerzas policiacas contra presuntos zetas, ocurrido la madrugada de este martes en una casa de seguridad en la colonia Lucio Blanco de esta ciudad, dejó como saldo tres muertos, dos heridos y al menos cuatro detenidos, informó el Secretario de Seguridad Pública, Fausto Destenave Kuri.
Agregó que a los delincuentes se les decomisaron armas largas y granadas, uniformes con el logotipo de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), y tres vehículos.
El tiroteo entre las fuerzas federales y los delincuentes se inició a las 03:30 horas de la madrugada del martes, en cruce de la avenida Cipreses y la calle de Mimbres, y se prolongó hasta pasadas las seis de la mañana.
El enfrentamiento causó pánico y zozobra entre los vecinos. Uno de los habitantes del lugar, Marcelino de la O, relató que un amplio sector de la barriada se convirtió en una “zona de guerra”, y decenas de personas salieron asustados de sus casas, para protegerse en otro sitio.
Por el operativo de vigilancia que se mantiene ahí se suspendieron las clases en dos escuelas y los comercios no abrieron.
De acuerdo con el reporte policiaco, todo se originó cuando policías municipales perseguían un auto color rojo que no se detuvo, pese a las indicaciones de los uniformados.
En su huida enfilaron a la colonia Lucio Blanco, que colinda con la colonia Jardines de California, hasta llegar a la vivienda ubicada en avenida Cipreses, número 28. Antes de ingresar abrieron fuego en contra de los uniformados, por lo que se activó el Código Rojo (emergencia policíaca) y momentos más tarde llegaron miembros de las policías federal, estatal, ministerial y del Ejército mexicano.
Verónica “N”, habitante del área, indicó que todo era confusión y caos, que en el área sólo se escuchaba las continuas ráfagas de las armas largas; el tiroteo se prolongó por más de tres horas, y quedaron esparcidos cientos de casquillos de diferentes calibres.
Extraoficialmente se conoció que tres personas resultaron muertas en la refriega. Sólo una de ellas fue identificada debido a que portaba un documento entre su ropa. Se trata de Erasmo Samites Ramírez, originario de Acuña, Coahuila.
Los militares levantaron una granada de fragmentación que arrojaron los presuntos sicarios, pero no se activó. Pese a que la balacera derivó de una persecución inciada por policas locales, el general de la 11 Región Militar, Jorge Juárez Loera, dijo que este golpe a la delincuencia es el resultado al buen trabajo de inteligencia.
Los delincuentes dispararon desde la parte alta de la vivienda. La fachada presenta entre 80 y 100 impactos de bala y algunos boquetes, ocasionados por granadas.
Por otra parte, en Chihuahua, dos hombres fueron ejecutados.