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El proyecto para blindar la Catedral Metropolitana contra irrrupciones y visitantes no deseados sigue avanzando, con la instalación de las primeras 30 cámaras del circuito cerrado de televisión, que permitirá monitorear las 24 horas todo lo que ocurra dentro y fuera del recinto.
El proyecto contempla, además, la instalación de arcos detectores de metales y sensores de humo, que alertarían sobre un eventual incendio en el templo.
A esas medidas se suman desde ayer restricciones para el ingreso de los medios de comunicación al recinto, además del registro obligatorio al que se somete a todos los visitantes en el atrio.
Algunas de las cámaras ya se han fijado a las columnas de los pasillos laterales de la Catedral, pero la puesta en operación de todo el sistema tomará todavía tiempo, explicó Rubén Ávila, deán de la catedral, quien precisó que el interior se instalarán 20 cámaras y 10 en el exterior.
“Están colocándolas, pero es muy laborioso instalar todo el cableado, definir el lugar donde se van a concentrar los monitores. Pero va muy avanzado. Habrá una sala de control, la vamos a controlar nosotros, día y noche; se están colocando también sensores de humo, porque en todas las capillas prácticamente un acervo cultural y todo es inflamable: las pinturas, la madera”, detalló.
En entrevista, explicó que las cámaras son una aportación del gobierno del DF para el proyecto de seguridad de la Catedral, cuya operación se coordina con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, responsable de la preservación del templo y las obras en su interior.
Sobre el personal de seguridad, precisó que son cerca de 90 agentes, distribuidos en el interior y exterior del templo, todos ellos de la Policía Bancaria e Industrial.