julian.sanchez@eluniversal.com.mxUnas 12 mil personas de la familia de los Legionarios de Cristo, estudiantes y fieles católicos, se congregaron en la Universidad Anáhuac del norte para participar en una misa concelebrada por 52 sacerdotes en memoria del fundador de esa congregación Marcial Maciel Degollado, quien falleció de un paro cardiorrespiratorio el pasado miércoles, y cuyo lugar del funeral aún no se define, pues se ha complicado el trámite burocrático en Estados Unidos.
Ante esto, los legionarios analizaban hasta ayer por la noche la posibilidad de llevarlo a Europa si el traslado allá es más fácil que a Cotija, Michoacán, de donde es originario.
Esta información se contrapuso a la difundida en el Vaticano por el responsable de prensa del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, Carlo Climati, quien, según un despacho de Notimex, dijo: “Los Legionarios han confirmado que así será con toda seguridad aunque la fecha, lugar y detalles de sus funerales no serán dados a conocer públicamente”.
No obstante, Rafael Jácome, vocero de esa congregación en México, insistió luego de la misa que estaban en un proceso de indefinición sobre el particular.
El cuerpo, comentó, aún seguía ayer en Houston, Texas y se enfrentaban a “muchísimas dificultades, porque las leyes norteamericanas son muy complicadas, pues para el traslado de un cuerpo piden muchos requisitos y el papeleo es burocrático”.
En tanto, los miembros del Regnum Christi, seminaristas, estudiantes y fieles católicos oraron en la Universidad Anáhuac del Norte por Maciel. En la celebración eucarística que se realizó simultáneamente a otras con el mismo fin en varios estados del país, y que fue encabezada, entre otros, por los padres Jorge Cortés y Eduardo Robles, se resaltó el legado del religioso.
Robles destacó: “Estamos reunidos en familia para acompañar a nuestro padre en su encuentro definitivo con Dios nuestro señor, a él la muerte no lo asustaba, la tuvo presente siempre a lo largo de su vida. Sabía que el tiempo era lo que Dios le concedía para trabajar por él”.
Con la ceremonia eucarística, donde hubo sollozos de algunos, se quiso tener una reunión para orar de manera sencilla con la familia de la legión y despedirlo y cumplir con su deseo de preservar la humildad en los actos hechos luego de su muerte, con un llamado para seguir trabajando en beneficio de la Iglesia y sociedad.