jorge.ochoa@eluniversal.com.mxEl fantasma de René Bejarano persigue al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y, para algunos altos funcionarios de ese partido, su participación será fundamental en la próxima elección interna de dirigentes el 16 de marzo.
Fundador de Izquierda Democrática Nacional (IDN) —una de las corrientes más influyentes del PRD en el Distrito Federal—, el ex dirigente realiza desde el año pasado recorridos por todo el país para fortalecer su grupo y acarrear votos a Izquierda Unida.
Astuto, hábil, René Bejarano negoció el 3 de marzo del 2004 una salida política al “videoescándalo” en el que se vio envuelto para no ser expulsado; merced a ello, hoy se encuentra en la rayana de la legalidad y la ilegalidad.
En términos jurídicos él nunca fue expulsado; simplemente “negoció” con el entonces dirigente nacional del PRD, Leonel Godoy, una salida bajo el término de “separación voluntaria” como consejero político, a fin de aclarar los hechos. Todo quedó ahí.
Fue una negociación expresa, para que no se le expulsara. El CEN del PRD la aceptó en tanto se aclaraba su responsabilidad. Mientras, fue dado de baja del padrón de militantes con el argumento de que los cargos de elección popular son irrenunciables. “Bejarano leyó su documento al CEN y va pa’delante y vámonos; lo mismo hizo en la Asamblea y lo aceptaron”, aseguran funcionarios perredistas que estuvieron presentes en aquella negociación y que ahora advierten que él “puede reactivar sus derechos en el momento que quiera y el partido no podría negarse”.
Bejarano era, en ese entonces, diputado local en el DF. Se le aceptó la separación del cargo pero nunca fue desaforado. Muchos supusieron que con su baja quedaba cristalizada la expulsión. Otros piensan que no es así.
Al quedar exonerado y libre, fueron reactivados sus derechos. Inmerso en esas aguas, Bejarano ha reanudado su activismo en los últimos meses, visitando Tamaulipas, Oaxaca, Jalisco, Yucatán, Hidalgo, Guerrero y Michoacán, presuntamente para apoyar la candidatura de Alejandro Encinas.
Un signo evidente de su poder e influencia fue la negociación para colocar a Manuel Oropeza, uno de los suyos, como candidato a la secretaría general del PRD-DF.
El escarceo sólo duró unas horas: IDN simplemente amenazó con registrar a Francisco Garduño —otro cercano a Bejarano— como contrincante de Alejandra Barrales para la presidencia local de ese partido en la capital.
El propio Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard tuvieron que mediar directamente con los miembros de IDN para que Garduño declinara en favor de Alejandra Barrales. Ebrard mismo propuso a Oropeza. En menos de un día Barrales accedió.
En suma, Bejarano ha seguido haciendo trabajo político, “por supuesto que lo ha seguido haciendo”. A pesar de la advertencia de Leonel Cota, se sigue reuniendo con funcionarios estatales del partido”.
“Esto lo hacía el año pasado y lo va a hacer en la elección de marzo. Hay gente que va con él para que les facilite folios para registrarse. Acuérdate que les entregaron los folios para registrarse el lunes 21 de enero y a ellos (a su corriente) le tocaron como unos seis folios. Van a su casa o a sus nuevas oficinas en Portales. Lo consultan, lo buscan y le piden favores”.
Bejarano ha tenido que salir a la luz pública en virtud de que su esposa, Dolores Padierna, “no dio el ancho” en estas tareas. Otros de los incondicionales de Bejarano son Agustín Guerrero y Agustín González, miembros a su vez de los llamados “Panchos”, grupo alentado en la década de los 80 por Bejarano.
Fuentes de Nueva Izquierda confirmaron que el ex dirigente “anda en gira nacional” y es “el verdadero o al menos el más efectivo coordinador de campaña de Encinas, ya que IDN es la corriente más estructurada de los que lo apoyan”.
Sin embargo, curiosamente son los que aseguran que sí está expulsado y no existe posibilidad alguna de que vuelva a ingresar al PRD.