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‘La Paca’, desde prisión: chantajeada y utilizada

Acusada de sembrar un cadáver en la finca de Raúl Salinas, Francisca Zetina señala que el grupo político que la encerró presiona para que no salga de la cárcel
Martes 29 de enero de 2008 JOSÉ GERARDO MEJÍA | El Universal

sociedadyjusticia@eluniversal.com.mx

Apoyada en un bastón metálico de cuatro patas, la figura encorvada de Francisca Zetina Chávez, La Paca, trata de mitigar el dolor en las piernas, al caminar en el patio del penal de Santa Martha Acatitla.

Tiene 60 años de edad, de los cuales, ha estado presa 12 en distintos penales, con problemas de salud como hipertensión y problemas gástricos, además amenazas permanentes, extorsiones, en medio de una quiebra económica, por lo que vendió dulces durante unos meses.

La Paca fue acusada el 31 de enero de 1997 de haber sembrado restos humanos en la finca El Encanto, propiedad de Raúl Salinas de Gortari, junto con otras siete personas, situación que involucró al gobierno federal en una investigación de corte política-policiaca-esotérica.

En diciembre de 2007 —pocos días después de haberle negado un amparo para obtener su libertad—, Francisca Zetina Chávez concedió una entrevista a EL UNIVERSAL para contar su versión. Enfatiza que el grupo político que estuvo involucrado en ese caso presiona para que no obtenga su libertad, porque ellos “me inventaron hasta el apodo”.

Hace cuentas y considera que debió de haber sido liberada en octubre de 2006, pero las autoridades afirman que aún le faltan tres años más, por lo que muestra documentos en los que ya fue exonerada, en un caso en el que, subraya, “soy un chivo expiatorio”.

El nombre de Raúl Salinas jamás sale de sus labios, ni del entonces fiscal Pablo Chapa Bezanilla, ni de su participación en la siembra de la osamenta; aún tiene miedo a represalias contra ella y su familia.

—¿Cuál fue su participación en el caso de la osamenta?

—Ya no quiero saber nada de eso, más adelante podríamos hacerlo, pero definitivamente ahorita no quiero hacerlo. Lo que ahora quiero es salir.

—¿Cómo ha sido su vida en el penal?

—He tratado de hacerme a un lado de todos los problemas que he visto aquí. Mi vida ha sido aislada durante años. Gracias a Dios soy una mujer que siempre le han gustado las manualidades como tejer, pintar, coser, bordar. He presentado mis trabajos. De alguna manera he buscado mi mundo aparte.

—¿No la han apoyado?

—Me tienen en el área de procesadas, que es un área más relajada. Tengo que estar tomando medicamentos a diario porque soy hipertensa por lo que se me han venido muchas hemorragias, además de un problema en la rodilla. Debo de tomar una dieta especial por mis complicaciones estomacales.

—Ya es tiempo de que señale a sus verdugos ¿no?

—Desde hace más de 11 años y meses fui metida en este problema. Fui realmente usada, chantajeada, pero nada de lo que se hizo y dijo, es cierto.

Meses después de haber sido detenida La Paca, también fue consignado —por unos meses— el entonces fiscal Pablo Chapa Bezanilla, quien contrató los servicios de la supuesta vidente para encontrar los restos del diputado Manuel Muñoz Rocha, osamenta que al final se determinó que fue sembrada con la intención de inculpar a Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente Carlos Salinas, como autor intelectual de ese asesinato. El cadáver de Muñoz Rocha nunca ha sido localizado.

Tras las conclusiones, Chapa Bezanilla se fue del país y fue detenido en España en mayo de 1997, para ser extraditado y procesado por los delitos de asociación delictuosa, informes falsos dados a una autoridad distinta de la judicial, violación de las leyes sobre inhumaciones y exhumaciones, así como uso indebido de atribuciones y facultades. Por errores de la PGR, luego de ocho años, prescribieron las acusaciones en su contra.

—Entonces Francisca, ¿todo su caso fue una trampa?

—Así es. En una llamada telefónica me exigieron que cambiara ante el juez mi primera declaración, ahí mismo, el juez me dijo que ese era mi primer delito, el de falsedad de declaraciones y después me agregaron los de exhumación e inhumación ilegal.

—¿Amenazaron a su familia?

Sí. La primera vez me trajeron a una de mis hijas, y luego a otra. Después a familiares que tenía años que no nos veíamos... Fueron amenazados en todas las formas, por lo mismo, me quedé callada, no quise hablar y ahorita no quiero volver a retroceder.

—Según sus cuentas, usted ya cumplió su pena, pero el órgano de justicia federal determinó otra cosa, que debe quedarse en total 15 años.

—Conforme a derecho, se supone y si de veras existe la ley, debo salir porque una juez federal ya me dio mi libertad. Si hay un derecho en este Distrito Federal yo ya terminé mi pena desde el 1 de octubre de 2006. Yo he sido la única acusada por esos delitos.

—Y aquel grupo de políticos no están presos…

—¿Si hay algo indebido que se hizo, por qué nada más estoy yo aquí presa, por qué nada más yo? Yo fui la única, el único chivo expiatorio.

—¿Quiénes son los que quieren que siga usted aquí?

—Yo quiero que la gente sepa ante todo, todos los líderes, las mujeres, que si a ellos los hubieran amenazado con que les iban a matar a su familia, yo creo que así lo hubieran hecho, entonces… no quiero dilemas, sólo quiero irme.

No quiero ya dilemas, no quiero volver a hacer señalamientos, pero aclaro que nunca jamás tuve la oportunidad de defenderme.



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