francisco.gomez@eluniversal.com.mxMATAMOROS, Tamps.— Las Fuerzas Especiales del Ejército apuntaron con todas sus baterías hacia otro de los bastiones del cártel del Golfo a lo largo de la frontera de Tamaulipas: las policías municipales. El blanco es, de acuerdo con reportes de inteligencia militar, desmantelar la red de protección policial que permite la operación de esa organización criminal y de su brazo armado, Los Zetas, y por lo pronto, los uniformados fueron desarmados hasta nueva orden.
Los militares están cerrando la pinza contra el cártel del Golfo. Las policías municipales de los principales municipios fronterizos —Reynosa, Nuevo Laredo, Río Bravo y Matamoros, además de Valle Hermoso, Miguel Alemán— en las que opera ese grupo criminal y que están consideradas por la Procuraduría General de la República (PGR) como infiltradas por el crimen organizado—, fueron sometidas a revisión de armas, personal y patrullas.
La infiltración del cártel del Golfo en las policías municipales en esta frontera no es nueva. Es y ha sido parte del crecimiento de esa organización criminal en las tres últimas décadas. La red de protección policial fue lograda por ese cártel y Los Zetas, de acuerdo con informes de la PGR, mediante la colocación de sus hombres dentro de las corporaciones, la entrega de dinero a mandos y agentes corruptos, así como la intimidación al resto de los oficiales.
La PGR cuenta con testimonios de testigos protegidos, víctimas de levantones y las declaraciones de policías detenidos, como los cuatro uniformados el pasado domingo en Nuevo Laredo, para corroborar la infiltración del crimen organizado en mandos y filas policiales. Además, en esta ocasión se cotejarán las armas de la policía con los reportes contenidos en averiguaciones previas de aquellas usadas en homicidios o las llamadas “ejecuciones”.
Por eso y mientras la seguridad de esas ciudades fue asumida y controlada por convoyes de la Policía Federal y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), cientos de soldados de las Fuerzas Especiales permanecieron en los cuarteles e instalaciones de las policías municipales como parte del operativo para ubicar a policías corruptos con nexos con el cártel del Golfo.
De hecho, las operaciones del Segundo Batallón de Fusileros Paracaidistas están en su máximo apogeo para desmantelar la red de corrupción policial en esta frontera. Así, en forma simultánea y desde las 7:00 horas, cada arma, cada patrulla, cada celular, cada policía de Reynosa, Matamoros, Río Bravo y Nuevo Laredo, fue revisado, cotejado y analizado por los militares que cortaron incluso la comunicación de los cuarteles y los uniformados con el exterior.
Los uniformados y a quienes se concentró en sus bases, fueron sometidos a una revisión minuciosa, sus papeles, actas de nacimiento y antecedentes fueron verificados uno por uno. Incluso, algunos de ellos fueron escoltados por soldados hasta fuera de las instalaciones policiacas para revisar los vehículos que tienen asignados. La molestia de los policías era evidente, pero no se produjeron protestas de los oficiales durante la revisión, calificada por las autoridades municipales como de “rutina”, aunque es la segunda ocasión en cuatro años que el Ejército toma de esa manera las instalaciones de Seguridad Pública de la entidad.
Hasta el cierre de esta edición, los soldados permanecían en las instalaciones policiales realizando el cruce de datos e interrogaban a los agentes, así como a sus mandos. Algunos se retiraron y reincorporaron a sus funciones. Sin embargo, anoche extraoficialmente se hablaba de un paro policiaco general en la frontera para protestar por la intervención militar en su contra. (Con información de Gastón Monge, corresponsal)