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La asunción de Porfirio Muñoz Ledo a la coordinación nacional del Frente Amplio Progresista (FAP) fue una designación directa de Andrés Manuel López Obrador y, por tanto, es visto por algunos perredistas como una imposición.
Con un simple “no” despectivo, López Obrador rechazó la propuesta que había hecho el PRD la noche del martes, en favor de Leonel Cota. “No, no estoy de acuerdo”, fue todo lo que dijo y el veto se aplicó.
Los rostros se endurecieron en uno de los salones del hotel Sheraton, lugar que ahora ocupan los dirigentes de izquierda para dirimir sus controversias. Al final, la designación de López Obrador se tradujo a través del Partido del Trabajo.
Según fuentes consultadas, Muñoz Ledo avanzó sin el acuerdo del PRD, pues sus líderes tenían previsto analizar todas las propuestas que se pusieran sobre la mesa y discutir en su Comité Ejecutivo Nacional.
Sin embargo, PT y Convergencia, con la anuencia de López Obrador, presionaron para tomar la decisión esa misma noche. Así fue como Muñoz Ledo fue designado coordinador, mientras el secretario general del PRD, Guadalupe Acosta, salía de la reunión con rostro enrojecido y Leonel Cota permanecía desencajado, acompañando al propio Muñoz Ledo y a los líderes del PT y Convergencia, Alberto Anaya y Luis Maldonado, respectivamente.
Observadores dicen que esta decisión beneficia en primer término al PT y Convergencia, y propician un ambiente de presión para que en 2009, en el proceso de renovación de la Cámara de Diputados, se canalice un posible movimiento de escisión entre perredistas inconformes.
En suma, el FAP se convierte en la punta de lanza para la gestación de un nuevo movimiento, apuntalado desde la Convención Nacional Democrática y con el naciente Movimiento en Defensa del Petróleo.
Precisamente ayer, al quedar instalada esta nueva organización, los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador aprobaron la creación de comisiones estatales que organizarán la agenda de movilizaciones a partir de este mes por la presunta privatización de Pemex.
En dicho acto estuvo presente el coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete, simpatizante de la candidatura de Jesús Ortega para la dirigencia del PRD.
Sin embargo, su presencia fue completamente ignorada por Jesusa Rodríguez, oradora del acto, que mencionó a todos los asistentes y se olvidó de Navarrete. De esta forma, el rompimiento de López Obrador con Nueva Izquierda es evidente.
Durante la presentación del Movimiento en Defensa del Petróleo, los simpatizantes de López Obrador repudiaron en varias ocasiones a los chuchos, los mismos que habían vetado a Muñoz Ledo para el FAP. La guerra está declarada.