luz.gonzalez@eluniversal.com.mx
La Arquidiócesis Primada de México calificó ayer como “expresiones de magia”, y por tanto como pecado, los rituales de Año Nuevo a los que recurren quienes viven “a lo pagano, sin Dios o con falsos dioses”, como el comer 12 uvas a la medianoche o vestir ropa interior amarilla y roja.
En un artículo de su órgano informativo Desde la fe, la institución eclesial descalificó estas y otras tradiciones, como lo hizo anteriormente con las fiestas de Halloween, a las que identificó con prácticas satánicas, considerando que se alejan de la vida cristiana.
“El que no conoce a Dios… ¡ante cualquier palo se hinca¡”, sostiene en el artículo dedicado a los rituales, advirtiendo que hay dos formas de vivir, “a lo cristiano y a lo pagano”, y que la primera es “comprender que Dios es el dueño de nuestro tiempo”.
Quien vive a “lo pagano”, cuestiona, confía en la suerte, usa amuletos para conseguirla y asegurarla y cae en la brujería o en la magia. El Año Nuevo es una promesa de vida y entonces, en lugar de recurrir a Dios se recurre a la magia para conseguir de ella lo que sólo Dios puede dar”, afirma.
“Es magia comer apresuradamente 12 uvas al ritmo de las campanadas de la medianoche para asegurar la alegría y el bienestar; es magia ponerse ropa interior roja y amarilla para conseguir dinero; es magia barrer hacia afuera para echar de casa todos los males; es magia dar vuelta a la manzana cargando las maletas para asegurarse un viaje”, indica.
La magia y todo acto supersticioso son pecado, alertó, porque pretenden sustituir a la fe.
Deseos para 2008
El cardenal Norberto Rivera Carrera expresó su deseo de que en 2008, México y los mexicanos continúen por los caminos de justicia, paz, reconciliación, tolerancia y amor para seguir construyendo sus metas.
En un mensaje de Año Nuevo difundido en Desde la Fe, el cardenal deseó a las familias que este 2008 sea próspero y lleno de dicha.
En la misa dominical se criticó el poder económico que se levanta como un nuevo Herodes y constituye una amenaza para la familia tradicional, al llevar a las mujeres fuera del hogar en aras de mayor comodidad y bienestar.
En la homilía Carlos Briseño, obispo auxiliar, en sustitución del cardenal Norberto Rivera, dijo que la familia tiene hoy un papel muy importante y que los católicos deben protegerla de lo que la amenaza, al detectar lo que la desintegra. (Con información de Notimex)