NUSA DUA, Indonesia.— La multitudinaria conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, que se celebra desde el 3 de este mes en la paradisiaca isla indonesia de Bali, ha oscilado entre el optimismo y el hermetismo.La cita es el termómetro sobre el éxito o el fracaso de un tratado estratégico contra el calentamiento de la Tierra, que debería emerger en dos años. Pero el pronóstico es reservado.
Los cuatro asuntos en torno a los que giran las conversaciones son la mitigación del calentamiento global, la adaptación al cambio climático ocasionado por el aumento de la temperatura, la transferencia de tecnología de los países ricos a los pobres, y los incentivos para la lucha en contra de la deforestación.
Pero otros problemas, que no figuran en la agenda principal, están latentes en ese encuentro y ya los sufren en carne propia muchos habitantes del planeta.
Existen 25 millones de “refugiados climáticos” en el mundo, que no son reconocidos por el derecho internacional porque éste sólo protege a quienes huyen de guerras o persecución política, religiosa o étnica, dijo para este artículo la diputada del Partido de los Verdes del Parlamento sueco, Bodil Ceballos.
“Al haber negado, durante mucho tiempo, que el cambio climático existe, el mundo tampoco ha querido ver las consecuencias. En Suecia se está hablado de que eventualmente tendremos refugiados climáticos de países mediterráneos europeos si no se frena pronto el uso de combustible fósil”, agregó.
El paso del ciclón Sidr, que azotó Bangladesh el 15 de noviembre, dejó más de 4 mil muertos y más de 7 millones de damnificados, muchos de los cuales no pueden volver a sus hogares, un destino que podrían experimentar los habitantes de muchos lugares, como islas y costas bajas, muy susceptibles a la elevación del nivel del mar.
Bali es una de las 17 mil islas que componen el archipiélago más grande del planeta, y un destino turístico atractivo por su impresionante cadena de volcanes y la originalidad de su cultura.
Pero Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo, con más de 220 millones de habitantes, está expuesta a grandes peligros.
La elevación del nivel del mar, de unos dos milímetros por año, se acelerará a cinco milímetros anuales este siglo. Un cambio de esa magnitud representará pérdidas significativas para los 80 mil kilómetros de costas indonesias, así como para sus arrecifes de coral, pesquerías y manglares, afirma un estudio publicado el 4 de este mes por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Las bellezas de Bali ayudan a reforzar la nota optimista que aportó el nuevo gobierno de Australia al ratificar el Protocolo de Kioto, dejando solo a EU en su rechazo al único tratado internacional que obliga a reducir los gases invernadero.
El gobierno de George W. Bush quedó más aislado cuando un comité del Senado votó en favor de un proyecto para establecer límites obligatorios de los gases.
Miles de delegados gubernamentales de más de 180 países, expertos y activistas están presentes en la XIII sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y en la tercera reunión de las partes del Protocolo de Kioto.
Pero las negociaciones se llevan a cabo a puerta cerrada, con el fin de establecer una agenda que culmine en 2009 con un tratado obligatorio de reducción de gases invernadero, más allá de 2012, cuando expire el protocolo firmado en 1997, en la ciudad japonesa de Kioto, vigente desde 2005.
Las naciones industriales partes de Kioto están obligadas a abatir sus gases invernadero a volúmenes 5% inferiores a los de 1990, antes de 2012. La discusión se encamina ahora en dos rumbos: cómo conseguir un acuerdo que incluya a Estados Unidos, responsable de más de 20% de la contaminación climática, y qué tipo de obligaciones deberían asumir países en desarrollo como China, India o Brasil, convertidos en potencias económicas emergentes.
Bali no terminará con un compromiso firmado para las próximas décadas. Muchos ojos están puestos en la “hoja de ruta” que emerja de las discusiones del Grupo de Trabajo Ad Hoc del Protocolo de Kioto, encargado, entre otros asuntos, de establecer un rango de reducciones de gases que deberán adoptar las naciones ricas.
Organizaciones como WWF esperan que el grupo de trabajo confirme una decisión informal adoptada este año en Viena: los países industriales deberán llegar a 2020, con reducciones de emisiones de entre 25% y 40%, respecto de los volúmenes de 1990.
Ese sería el umbral mínimo para evitar que la temperatura se eleve más de dos grados en este siglo, y que desate consecuencias naturales catastróficas, ha advertido el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).
Yvo de Boer, el director ejecutivo de la Secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático, urgió a los participantes a actuar con responsabilidad.
“Estamos en una senda catastrófica, y la comunidad científica ha lanzado a los políticos un mensaje claro: que el cambio climático se puede frenar y que actuando ahora se podrán evitar muchos de los impactos catastróficos del calentamiento”, afirmó.
*Este artículo es parte de una serie sobre desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales).