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Los 10 minutos de fama de un aspirante a consejero

Los 10 minutos de fama de un aspirante a consejeroLos 10 minutos de fama de un aspirante a consejero
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Fidel Samaniego R.
El Universal
Viernes 23 de noviembre de 2007

Encendió un cigarrillo, lo fumaba sin prisa. Solitario abandonó el Palacio Legislativo de San Lázaro y caminó a la estación del Metro más cercana. Cargaba su portafolios y el fresco recuerdo de los que para él fueron sus 10 minutos de fama, de efímera gloria.

Casi una hora más temprano, con soledad y su anonimato había llegado al recinto parlamentario. Preguntó cómo encontrar el lugar, su destino. Y de pronto, después de subir al segundo piso del edificio “H”, ya estaba rodeado por cámaras, reflectores, micrófonos, preguntas. Entonces se presentó: “Soy Evaristo Benítez Castro, médico veterinario zootecnista y quiero ser Consejero del Instituto Federal Electoral”. Luego entró a un pequeño despacho en las oficinas de la presidencia de la Cámara de Diputados, entregó sus documentos y recibió la constancia que quedaba registrado.

Luego, otra vez entre los informadores, platicaba que no entregó un ensayo de 10 cuartillas como lo pide la convocatoria sino un escrito de 126 horas que en realidad es el manuscrito de un libro sobre las elecciones en Tamaulipas. Pícaro, cínico o sincero, agregaba que si no era aceptado como nuevo integrante del IFE, escribirá otra obra: El consejero frustrado, que sería para venderse y poder comer unas tortas.

Mientras tanto, en el salón de plenos se iniciaba la sesión. Justo cuando la presidenta de la Cámara, Ruth Zavaleta, hacía sonar la campana, Manuel Cárdenas, de Nueva Alianza, reclamaba sonriente al hoy panista Diódoro Carrasco: “¡Ya ni la friegan, ya decidieron quiénes se van y quiénes se quedan, ya determinaron qué hacer con los nueve!”. Se refería precisamente a la renovación del IFE. Y ese fue el tema ayer en San Lázaro. En las reuniones plenarias de las tres principales fracciones, se dijo que esperarán a que todos los aspirantes queden registrados, y se hagan las primeras selecciones, para analizar nombres, personalidades, y buscar, como indica la convocatoria “el máximo consenso posible”.

“Parece que ya los que están en la cúpula, Gamboa, González Garza y Larios tienen decidido a los otros dos que se van junto con Ugalde. Y cuáles serán los que se queden hasta 2008 y los que sigan hasta 2010. Lo otro, los nombres de los que llegarán está por negociarse”, confiaba un panista cercano a la toma de determinaciones. Pasaron las horas. A las oficinas de la presidencia de la Cámara llegaron otros aspirantes.

En el salón de sesiones hablaban legisladores desde la tribuna. Un impúdico, lamentable debate sobre la tragedia de Tabasco. Vestiduras rasgadas, intercambio de acusaciones, alegatos de los que aseguraban que sí estuvieron al lado de los damnificados contra los que no. Otro tema que se suponía sería polémico, pasó sin pena, ni gloria: el dominical asalto a catedral. El punto de acuerdo fue enviado a comisiones.

Y continuaría el peregrinar de los que aspiran, o suspiran. Todos al lugar de la cita, segundo piso ascensor, sin porteros ni vecinos. Cada quien con sus documentos. Y el médico veterinario Evaristo Benítez, que quiere ser consejero o exitoso escritor, aplastaba su cigarro. Sus 10 minutos de fama eran sólo un recuerdo.



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