sergio.jimenez@eluniversal.com.mxTLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, Jal.— Hace poco más de tres años, en un rancho ubicado en una polvosa zona del ejido El Zapote, en ese municipio, Felipe Calderón fue destapado por su actual secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, como aspirante presidencial; desde esa fecha quedó en deuda con la región y ayer regresó a saldar su pago.
El mandatario federal dijo que la deuda con El Zapote era personal, porque fue en ese lugar, en el rancho de Abraham González Uyeda —hoy subsecretario de Gobernación—, en donde Ramírez Acuña lo “candidateó” como presidenciable, cuando ocupaba la secretaría de Energía.
“Cuando yo era secretario de Energía, ahí, en una finca que está en El Zapote, pegada a la barda del aeropuerto, nos fuimos a echar un taco con el gobernador (Francisco Ramírez) y otros amigos de Jalisco, todavía no era el gobernador (Emilio González), todavía no era yo presidente, y a partir de ese taco se empezó a hablar de la candidatura a la Presidencia de la República, y luego se armó un borlote por todo el país, y luego ya no les cuento que pasó, pero el hecho es que me da mucho gusto que por lo menos en eso les estamos compensando a los amigos de El Zapote.
El Presidente realizó una visita a este municipio en donde entregó apoyos crediticios para proyectos rurales, especialmente para mujeres y ahí recordó la estampa que lo llevó a competir por la Presidencia de la República, todo a raíz de lo que dijo, fue un “taco”.
Calderón acudió a saldar el pago por la expropiación de 306 hectáreas de El Zapote que fueron utilizadas para la construcción del aeropuerto internacional Miguel Hidalgo.
Así, entregó un cheque por más de 40 millones de pesos a Nicolás Vega Pedroza, comisariado ejidal, quien recordó que por un decreto expropiatorio de la década de los 70, no se les había pagado la indemnización.
El titular del Ejecutivo llegó a la arena VFG, propiedad de la familia del cantante Vicente Fernández, en donde recordó la fecha de su destape: “Ya hace tres años y medio de eso, 29 de mayo de 2004, presente lo tengo yo, como dice el corrido”.
Aquel anuncio, después de la comilona de ese día, le valió enemistarse con Fox y, finalmente, renunciar a la secretaría de Energía.
Ese municipio se ha convertido, en los últimos años, en un lugar emblemático para Calderón, pues además de haber sido destapado en el El Zapote, fue ahí, en la misma arena VFG, donde pretendió darle a su futuro gobierno un cariz popular al acuñar aquella frase en la que aseguraba que rebasaría a la oposición “por la izquierda”.