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En los dos últimos meses, elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata (FRI) de Infantería de Marina han sido asignados a labores de inteligencia para la detección de buques que pudieran transportar cargamentos de droga, además de que ya participan directamente en la inspección de contenedores en cuatro puertos del país, que han sido utilizados para introducir cocaína y seudoefedrina.
La participación de los elementos de la Marina Armada de México en operaciones antidrogas es una de las líneas abiertas para esclarecer si el enfrentamiento que se registró ayer en Tampico, Tamaulipas, pudiera ser uno de los móviles de la agresión, que tuvo como “blanco” a personal de la primera Zona Naval, revelaron autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR).
El grupo especial de marinos entró en operaciones en septiembre pasado, cuando se suscribió el Convenio para la Creación de los Centros Unificados para la Atención a Incidentes Marítimos y Portuarios (Cumar), que firmaron las Secretarías de Marina y de Comunicaciones y Transportes.
El programa se aplica inicialmente en los puertos de Altamira, Tamaulipas; Manzanillo, Colima; Lázaro Cárdenas, Michoacán y Veracruz, considerados como “focos rojos” para el ingreso de drogas al país, pues tan sólo en las dos primeras zonas en el transcurso de un mes —entre el 5 y 30 de octubre—, se incautaron más de 35 toneladas de cocaína y casi dos toneladas de seudoefedrina.
Entre los objetivos de las Cumar, de acuerdo con autoridades de la Marina, está el que su personal obtenga información de inteligencia en tiempo real sobre el desplazamiento de buques y cargamentos, a fin de ubicar qué contenedores deben ser inspeccio- nados, al detectar, por ejemplo, embarcaciones clasificadas como “riesgosas”, por sus países de procedencia como podría ser Colombia y que intentan ingresar a costas mexicanas.
Los mandos de la Fuerza de Reacción Inmediata desplegados en los cuatro puertos, determinan si la revisión de un buque se hace en altamar o se permite su arribo a puerto, donde participan directamente en la inspección de los cargamentos y contenedores, en apoyo al personal de aduanas.
Ese procedimiento, indicaron las fuentes, se siguió el pasado 30 de octubre, en el puerto de Manzanillo, Colima, cuando marinos inspeccionaron el buque Esmeralda, en el que se ocultaban más de 23 toneladas de cocaína pura.