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Transcurrieron casi dos mil 400 días en la UNAM para que, por separado, el ex representante durante el conflicto de 1999 de las autoridades universitarias, José Narro Robles, y el de los estudiantes, Luis Javier Garrido, expusieran ante la Junta de Gobierno sus propuestas de reformas a la institución, ahora como candidatos a rector.
Ayer, los 15 miembros de la Junta recibieron a Narro Robles, ex coordinador de la Reforma Universitaria, y a Luis Javier Garrido —ex asesor del Consejo General de Huelga (CGH)— en el segundo día de entrevistas con los candidatos a suceder en el cargo al rector Juan Ramón de la Fuente.
Minutos antes de las 11:00 horas, procedente de la Facultad de Derecho por la explanada de la Rectoría caminó Luis Javier Garrido. Con un andar pausado, el abogado parecía sostenerse a cada paso de una edición de bolsillo de la Constitución Mexicana, de una carpeta que incluía la Legislación Universitaria y una copia de su “Proyecto Democrático”. Desde ese momento anticipó “no vengo a legitimar un proceso que es antidemocrático, sino a promover cambios en la estructura de la UNAM… a defender la universidad pública, democrática y gratuita”.
Ante la Junta propuso “la necesidad de que reconceda una amnistía a los estudiantes que fueron expulsados” en los últimos ocho años; desaparecer el Tribunal Universitario, “echar abajo una serie de disposiciones vigentes del llamado Plan Barnés y que sólo están suspendidas”.
En tanto, José Narro Robles, previo a ingresar a su entrevista, comentó que han sido tres comparecencias en un proceso de designación de rector. “Me siento universitario y preparado”, de igual manera especificó: “tomé una decisión de manejar las cosas y ésta es una etapa de prudencia”.
Más tarde, se dijo satisfecho de presentar su proyecto en donde enfatizó que la docencia y el estudiante deben estar en el centro de la tarde de la universidad y solicitó a los universitarios “confianza” en el proceso.